martes, 8 de enero de 2019

DESCARTES

Contexto cultural y filosófico.
La primera mitad del s. XVII, en la que se enmarca el texto, es la época del Barroco, en la que se asiste a la desmembración del orden feudal y al surgimiento de un nuevo orden político y económico en Europa. El siglo XVII se enfrenta con una "crisis de la razón". Las Universidades entran en decadencia y la vida intelectual se centra en los salones y las recién creadas Academias. La filosofía escolástica pierde fuerza creativa. La cultura se nacionaliza. La teología tampoco es capaz de unificar los conocimientos. El Barroco supone una crisis de la sensibilidad: la necesidad de vivir apasionadamente; es una época pesimista ("la locura del mundo" o "mundo al revés"), donde todo es fugaz, contingente, azaroso, aparente. En literatura Calderón expresa la representación de la vida como sueño y tragedia. El claroscuro caracteriza la pintura de Rubens (donde cada escena representa un exceso y un desbordamiento), Velázquez y El Greco. En el ámbito científico, la nueva ciencia de Galileo y Pascal hace imponerse la física matemática frente a la del aristotelismo, Kepler termina de derribar el geocentrismo aristotélico-ptolemaico  y Bacon y Galileo cimentan la necesidad de dotar a las ciencias de un funcionamiento metódico, testigo recogido por Descartes. La búsqueda de Descartes de la certeza -en medio de las dudas y de los engaños del sueño- no es, pues, una búsqueda retórica.
El pensamiento cartesiano se enmarca en el proceso abierto en el Renacimiento con el antropocentrismo, la consolidación del humanismo y el conocimiento científico, y supone la reacción contra los fundamentos de la escolástica y contra la autoridad de la fe como fuente de conocimiento. El Discurso del método surge como solución al escepticismo de Montaigne y Charron. Para estos autores el hombre no puede alcanzar una verdad absoluta, pero la duda es motor de conocimiento, hace que no se estanque. La duda cartesiana será metódica, no escéptica. La corriente racionalista fundada por Descartes toma como referencia la ciencia moderna y como modelo el método matemático. Concede a la razón una importancia radical, aceptando el innatismo de los principios esenciales del conocimiento a partir de los cuales construir el conocimiento deductivamente y despreciando el conocimiento sensorial como fuente no fiable. Descartes, Leibniz y Spinoza son los principales representantes del Racionalismo. Descartes formuló una teoría sobre el mundo físico denominada mecanicismo que intenta explicarlo como una gran máquina y que será precursora de las concepciones materialistas posteriores como la de La Mettrie en su obra El hombre máquina. El Racionalismo encuentra su oposición en el Empirismo británico de Locke y Hume. Ellos, y especialmente Hume, representan la oposición radical a la filosofía cartesiana fundando una corriente que rechaza la existencia de ideas innatas y pone en la información sensorial la fuente y el límite del conocimiento.
Entre sus obras destacamos Meditaciones metafísicas, Los principios de la filosofía, Tratado del mundo, Reglas para la dirección de la mente y Discurso del método, publicado en 1637 como una introducción en francés a tres ensayos científicos.

JUSTIFICACIÓN:

Ante la situación de confusión y desorganización del saber de su época, Descartes cree necesario revisar todo el saber adquirido para eliminar lo que se ha admitido sin un examen suficiente y edificar el conocimiento desde cimientos más sólidos, sobre verdades indudables, que deben ser determinadas como tales por la razón . Para ello es necesario encontrar un método adecuado, fácil de aplicar, que pueda servir para construir todo el edificio del saber, unificando todas las ciencias y todo el saber bajo un método universal y único.
Descartes considera que ese método adecuado ha de tomar como modelo el método matemático, un método basado en el poder creador de la razón, que al margen de la experiencia, es capaz de construir un conocimiento verdadero, es decir, evidente y necesario. La  razón matemática construye conocimiento mediante las operaciones de intuición y deducción . Intuición: captar con la inteligencia los contenidos mentales o ideas que aparecen ante la mente con claridad y distinción; deducción: derivar un contenido mental de otro, unas ideas de otras, en base a las relaciones lógicas que la razón encuentra entre esas ideas o contenidos mentales. Cogiendo lo mejor del método matemático y de la lógica Descartes construye su método basado en unas reglas sencillas para ayudar a la razón en sus operaciones de intuición y deducción evitando confusiones. El método por tanto será el mismo proceder de la razón:
1) Regla de la evidencia. Sólo se ha de tener como verdadero lo evidente o indudable, aquello que se presenta a la razón con claridad y distinción.
2) Regla del Análisis. (Intuición) Descomponer una idea compleja o un problema en sus elementos más simples para poder descubrir o intuir con claridad y distinción las naturalezas simples, los primeros gérmenes de verdades que residen o surgen en la mente (innatismo).
3) Regla de la Síntesis. (Deducción). Deducir desde las ideas simples, mediante relaciones lógicas entre ellas, ideas más complejas. (Reconstruir el problema de lo más simple a lo más complejo). La deducción es un encadenamiento de intuiciones.
4) Regla de la comprobación o enumeración. Comprobar y revisar los procesos de análisis y síntesis para asegurarnos de que se ha hecho completo y sin errores.
La experimentación pasa a un segundo plano, como apoyo para informar sobre las condiciones en las que ocurren los acontecimientos, pero no como fundamento del conocimiento.
Descartes aplica este método al conocimiento matemático para valorar su utilidad. Después lo aplica a la metafísica (filosofía), raíz de todas las ciencias, con el objetivo de encontrar en ella principios seguros.  Para alcanzar ese objetivo Descartes recurre a la duda metódica, que es la fase de análisis del método: dudar de todo, tomar provisionalmente como falso todo lo que es posible poner en duda con el fin de descubrir si hay algo que resista a toda duda, sobre la cual asentará su filosofía. La duda cartesiana es metódica, es un procedimiento de carácter metodológico provisional, distinta de la duda escéptica, que niega la verdad (esta duda no se aplica a los conocimientos religiosos ni a los prácticos.)
Hipótesis de la duda metódica en las que se busca alguna certeza (las hipótesis sucesivas derriban las certezas anteriores). En las dos primeras se pone en tela de juicio la validez de los sentidos como fuente de conocimiento, en las dos últimas se valora la validez de la razón:
1. Falacia de los sentidos: quizás el mundo no es como lo percibimos, pero parece ser indudable que hay un mundo que es la causa de mis sensaciones.
2. Dificultad para distinguir el sueño de la vigilia. Esta hipótesis derriba la certeza anterior. Usando los sentidos como criterio que fundamenta la existencia del mundo, tan real es el mundo soñado como el vivido en estado de vigilia. No obstante hay algo cierto,  despiertos o dormidos: las verdades matemáticas.
3. Los errores de razonamiento. Usar mi razón no es sinónimo de alcanzar verdad, me puedo equivocar en las operaciones matemáticas, en las deducciones…No obstante, siendo riguroso en el procedimiento, podría alcanzar certezas.
4. La hipótesis del genio maligno (que aparece en las Meditaciones metafísicas): esta hipótesis significa la posibilidad del error, aun cuando crea captar la verdad siguiendo un procedimiento.
Pero entonces, ¿No es posible encontrar ninguna verdad absoluta?
Desde la duda Descartes descubre una verdad indudable sobre la cual basar todo el conocimiento: “cogito, ergo sum”, es decir, “pienso, luego soy ”. (“Je pense, donc je suis”). Como la duda es una forma pensamiento, está fuera de toda duda que yo estoy pensando. Aunque lo que piense no exista, sea falso, no se puede dudar de que “yo” estoy pensando, ni, por tanto, de que existo. La verdad del “yo pienso” puedo afirmarla incluso manteniendo la hipótesis del genio maligno. Esta es la primera verdad clara y distinta (certeza), el primer principio evidente (axioma) de la filosofía de Descartes. La proposición “pienso, luego soy” se convierte en el modelo en el que se inspira el criterio cartesiano de verdad: toda idea captada con igual claridad y distinción que el cogito será verdadera.
Ahora comienza la fase de síntesis del método, la deducción de las sustancias:
Partiendo del “cogito” Descartes intuye la naturaleza del Yo: puedo dudar de que no tengo cuerpo y que no ocupo lugar, pero es indudable que para ello pienso, existo como pensamiento, soy una cosa que piensa: la sustancia pensante o res cogitans.
Como Aristóteles, Descartes define lo real en términos sustancialistas, lo real es la sustancia. y la define como“aquello que no necesita de otra cosa más que de sí misma para existir”. Descartes admite dos tipos de sustancia: la sustancia infinita (Dios) que no necesita de otra cosa para existir, y las sustancias finitas que no necesitan de nada para existir excepto de Dios, son la res cogitans o pensamiento (yo pienso) y la res extensa o materia extensa (mundo). Se les denomina sustancia a estas últimas dada la independencia entre ellas, captada con evidencia como se ha explicado anteriormente en la naturaleza del yo.
Las ideas en cuanto actos del pensamiento son iguales, pero en cuanto a su contenido difieren. El  contenido del pensamiento son las ideas o representaciones. Tipos de ideas:
- Adventicias o adquiridas: son las ideas que provienen de la experiencia sensible o de la enseñanza (resultan engañosas dada las dos primeras hipótesis de la duda metódica)
- Facticias o artificiales: inventadas con la imaginación y la fantasía, por ejemplo, idea del animal mitológico llamado centauro. Estas ideas son ilusorias y arbitrarias, no verdaderas.
- Innatas o naturales: son las ideas que emergen de la propia facultad de pensar. Son ideas innatas por ejemplo las ideas de pensamiento y existencia captadas en el cogito.. Sólo las ideas innatas poseen evidencia perfecta y nos conducen al verdadero conocimiento.
Pero no tenemos la seguridad de que estas ideas sean verdaderas o se correspondan con la realidad (aún planea la hipótesis del genio maligno). El problema de Descartes es cómo salir de la subjetividad y llegar a saber si hay cosas objetivas (realidades exteriores al yo pensante) y cómo son estas cosas. La posibilidad de que exista un genio maligno que me engaña en el razonamiento impide que pueda seguir avanzando en el conocimiento. Para tener seguridad absoluta de que lo que percibo con claridad y distinción es verdadero, necesito eliminar la hipótesis del genio maligno. ¿Y cómo? Probando lo contrario, que existe un Dios bueno, en el que no cabe el engaño.
Descartes descubre que entre las ideas innatas del yo pensante se encuentra la idea de perfección. Si Yo dudo (no conozco) es porque soy imperfecto y en mí tengo la idea de perfección (pues de lo contrario no dudaría). ¿De dónde procede esa idea? No puede proceder de mí pues de la imperfección no puede venir lo perfecto. Tiene que venir de fuera, pero no de cualquier cosa, sino que sólo ha podido ser inducida en mí por un ser perfecto, un Ser del que dependo,  que reúne en sí todas las perfecciones que yo pueda pensar y de las que participo en cierto grado. Y si Dios es un ser perfecto, que reúne todas las propiedades, tiene que existir, pues la existencia es una propiedad más -aquí podéis explicar los tres argumentos que demuestran la existencia de Dios utilizando lo dictado en la estructura del texto-. De aquí deduce la existencia de una Res perfecta - infinita o sustancia perfecta - infinita, es decir, Dios,   segundo principio o axioma de la filosofía cartesiana.
Dios que es perfecto, sumamente bueno y veraz , garantiza el criterio de certeza, es decir,  que a mis ideas verdaderas-evidentes- les corresponde una realidad: el mundo o sustancia extensa, cuyos modos son la figura, el tamaño y el movimiento.
Lo real aparece dividido en tres dimensiones : sustancia infinita, sustancia pensante y sustancia extensa. Esta separación tajante entre las tres dimensiones del “ser” fue la causa de que Descartes tuviera problemas para explicar las interacciones que observamos entre lo físico y lo mental (EJ: entre cuerpo y alma-mente en el hombre, glándula pineal); es el llamado problema cartesiano de la incomunicación de las sustancias.
(Partes de esta justificación deberéis exponerla en la pregunta sobre la temática según convenga).

ESTRUCTURA del texto de Descartes:

PARTE II
1. Desde el inicio hasta "...que mi espíritu fuera capaz". Declaración de intenciones: hallar el método que capacita para alcanzar conocimientos ciertos y que aplicará, revisando, al conocimiento anterior.
2. Desde "Había estudiado un poco...." hasta "...no incumplir ni una sola vez su observancia". Inspiración lógico-matemática del método: declara las bondades y errores de la lógica, geometría y álgebra. De la revisión de estas materias deriva las siguientes características para su método:
-De la lógica: que el método sea productivo, dé lugar a nuevos conocimientos.
-Del álgebra y geometría: que sirva para muchas materias y que sea claro y con pocas reglas.
3. Desde "El primero consistía en no admitir..." hasta "...seguro de no omitir nada".  Exposición de las cuatro reglas del método.
4. Desde "Las largas cadenas de razones..." hasta "...al igual que lo había realizado con las del Álgebra". Aplicación del método a las matemáticas y declaración de su provecho (de su funcionalidad):
4.1. Desde "Las largas cadenas de razones..." hasta "...ni tan ocultas que no podamos llegar a descubrir". Aparece la inspiración matemática del método cartesiano: la geometría procede como lo hace la razón, nuestra razón es una razón matemática: intuye y deduce, que son las fases de análisis y síntesis del método. Con el método encontramos todas las verdades, apareciendo el ideal racionalista de autosuficiencia de la razón.
4.2. Desde "No supuso para mí una gran dificultad..." hasta "...los defectos d una de estas ciencias mediante los procedimientos de la otra". Aplicación del método a la matemática, ejercitándonos en su uso y Descartes presenta un ejemplo de esto. Aparece también el ideal de una ciencia única, fruto de la aplicación del único método por la razón.
4.3. Desde "Y como, en efecto, la exacta observancia..." hasta "...confiere certeza a las reglas de la Aritmética". Otra ventaja: no solo permite encontrar con facilidad todas las verdades, sino alcanzar certeza, porque sabemos el medio o el instrumento (el método) para hallarla.
4.4. Desde "Pero lo que me producía más agrado..." hasta "...al igual que lo había realizado con las del Álgebra". Una bondad importante es que con la utilización del método se pone en funcionamiento toda la razón (las fases del método son el mismo proceder de la razón  -intuición/deducción- ). Vuelve a aparecer el ideal de un método único, universal, válido para todas las ciencias.
5. Desde "Con esto no quiero decir que pretendiese examinar..." hasta el final de la Parte II. Intención de aplicar el método a otras ciencias. ¿Cómo? Aplicándolo a la filosofía, de la que las ciencias toman sus principios, intentando establecer tales principios. Antes será necesario un proceso de preparación: evitar prejuicios, reunir material sobre el que aplicar el método y ejercitarse en él.
PARTE IV
1. Desde el inicio hasta "...primer principio de la filosofía que yo indagaba". Explicación de los fundamentos del conocimiento o principios de la filosofía a los que se refiere el final de la Parte II, que proporcionan la certeza en el conocimiento en el ámbito teórico, no en el práctico. ¿Cómo? Con la “duda metódica”, de la que aparecen las tres primeras hipótesis menos la del genio maligno, que aparece en Meditaciones metafísicas, es decir, aplicando su método, siendo la “duda metódica” su fase de análisis. Aparece el primer principio o fundamento: la evidencia “pienso, luego soy”.
-       Ahora comienza la deducción de las sustancias:
2. Desde "Posteriormente, examinando con atención lo que yo era, y viendo..." hasta "...no dejaría de ser cuanto ella es".  Deducción de la res cogitans o explicación de la naturaleza del yo a partir del “cogito”: aunque exista la materia, el cuerpo, si yo no tengo “conciencia de”, no existo, no puedo saber que existo. Es la conciencia la que da certeza de la existencia. Luego yo existo como conciencia o pensamiento, soy una sustancia o cosa que piensa, independiente de la materia. Esto es una evidencia, por la claridad y distinción con que es captada la independencia entre pensamiento y cuerpo o materia. Por eso pensamiento y cuerpo o materia son sustancias, por ser independientes.
  3.Desde "Analizadas estas cuestiones..." hasta "...cuáles son aquellas que concebimos distintamente". Del “cogito” deriva el criterio de certeza: toda proposición concebida clara y distintamente, como el “cogito”, será verdadera.
4. Desde "A continuación, reflexionando sobre que yo dudaba..." hasta "...lo pueda ser cualquier demostración de la geometría".  Demostración de la existencia de Dios y conocimiento de su naturaleza a partir del “yo pienso”:
  4.1 Desde "A continuación, reflexionando sobre que yo dudaba..." hasta "...es decir, para explicarlo con una palabra, que fuese Dios". Demostración de la existencia de Dios basada en la idea innata de perfección: la idea de perfección es innata pues la capto con claridad en el “pienso, luego soy”: puesto que dudo, soy imperfecto. ¿Quién causa esa idea? Una naturaleza o sustancia perfecta: Dios. La conexión causal Dios o realidad perfecta – idea de perfección es verdadera por ser evidente. Dios reúne todas las perfecciones que yo puedo conocer (“de las cuales yo podía tener alguna idea”).
  4.2 Desde "A esto añadí que, puesto que conocía algunas perfecciones..." hasta "...no podían subsistir sin él ni un solo momento". Demostración de la existencia de Dios como causa de mi ser: por conocer algunas perfecciones que no poseo, deduzco que Dios existe y del cual dependo, porque si solo existiera yo, las ideas que tengo de perfecciones respecto a mí serían completas, no participativas en cierto grado.
A continuación Descartes describe la naturaleza de Dios: omnisciente, constante, sin pasiones (“tristeza”), no compuesto (luego es una sustancia o realidad más junto con el pensamiento y el cuerpo). Declara a Dios como sustancia de pleno derecho, es decir, ser independiente, de la que dependen la sustancia pensante y la sustancia extensa.
4.3.Desde "Posteriormente quise indagar otras verdades..." hasta "...lo pueda ser cualquier demostración de la geometría".Argumento ontológico: las verdades matemáticas son ciertas por concebirlas con evidencia, es decir, con la misma evidencia que se muestra que la existencia debe comprenderse en la idea de Ser Perfecto, como una propiedad más. Al inicio del párrafo aparecen también los modos de la sustancia extensa, conocidos con evidencia garantizada por el Dios perfecto, como más adelante mostrará. Descartes presenta una concepción matematizante de la realidad física.
    5. Desde "Pero lo que motiva que existan muchas personas..." hasta "...si nuestro entendimiento no interviene en ello". Réplica al empirismo de la escolástica:
-           -   Debemos utilizar la facultad adecuada para conocer la existencia de Dios y del alma: la razón.
-         - La certeza proviene del entendimiento, véase las hipótesis de la duda metódica: es la razón, al margen de los sentidos, la que capta la intuición del “cogito”, de la que deduce las siguientes evidencias o principios de la filosofía.
6. Desde "En fin, si aún hay hombres..." hasta el final. Dios garante de la evidencia de la razón, es decir, del criterio de verdad, pero no de la evidencia de los sentidos, disipando la hipótesis de la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño.

COMPARACIÓN DESCARTES-ORTEGA:
En cuanto a la realidad:

-Para Descartes lo real es la sustancia, aquello que es en sí y que para ser no necesita de otra cosa, es decir, el ser independiente. Descartes determina tres sustancias: infinita o Dios, pensante y extensa. Estas dos últimas son sustancias dada la claridad y distinción, la evidencia, con que intuyo la independencia entre ambas. Es más, del “pienso, luego soy” deriva la certeza sobre todo lo real, es decir, para Descartes el mundo externo es dudable, lo que proporciona certeza es la evidencia de la mente: existe el pensamiento que, siguiendo su regla de la evidencia, muestra la existencia y naturaleza de Dios –bueno y veraz, garante del conocimiento- y la existencia de una realidad externa o mundo, la res extensa, correspondiente a mis ideas verdaderas. Por el contrario, para Ortega la realidad primordial, radical, es la vida, es decir, el yo-con-las-cosas, eliminándose lo que “desde las circunstancias” de Ortega era la ceguera del idealismo al que conducirá la filosofía cartesiana: la independencia de la subjetividad. Para Ortega el dato indubitable no es el “yo pienso” cartesiano, sino una relación: alguien que piensa, que se da cuenta y lo otro de que me doy cuenta, es decir, la vida, la de cada individuo, pueblo o época.
-Otra característica de la sustancia, del “yo pienso” cartesiano, es la permanencia, es un ser estático, atemporal. Por el contrario, para Ortega la vida es cambio, desarrollo, historia.
-Semejanza: tanto Descartes como Ortega coinciden en la necesidad de descubrir el dato radical, la realidad indubitable (el “yo pienso” para Descartes, el “yo-con-las-cosas” para Ortega).

En cuanto al conocimiento:
-La razón para Descartes es única, de la que participan todos los individuos. Según Descartes la única razón, utilizando un único método –las cuatro reglas del método- dará lugar a una única ciencia, la Mathesis Universalis: un conocimiento total, absoluto de la realidad. Para Ortega esta razón cartesiana (lógico-matemática) es una abstracción, esta razón pura ha de ser sustituida por una razón vital, una razón que nos enseña la primacía de la vida, una razón que es histórica, que nos permite entender al hombre mediante la comprensión de las creencias e ideas que cada individuo, generación y cultura han utilizado para dar un sentido al problema de su existencia, de su vida.
-Para Descartes podemos llegar a alcanzar la certeza, la seguridad en la verdad objetiva y universal. Descartes es dogmático y en opinión de Ortega utópico (porque proporciona una verdad no localizada, vista desde lugar ninguno). Frente a Descartes, Ortega presenta su perspectivismo: la realidad se conoce desde una posición concreta, todo conocimiento está anclado en un punto de vista, en una situación. Además es necesario que las distintas perspectivas se complementen. En su propia esencia la realidad misma es perspectivística, multiforme.
-Criterio de certeza: para Descartes es la claridad y distinción, es decir, la evidencia racional con que capto la verdad de una proposición, como ocurre con el “pienso, luego soy”, por tanto en una comunidad o coincidencia respecto a la verdad. Ortega también propone un criterio de certeza, de seguridad en la verdad: la divergencia en la verdad, fruto de la diferencia de perspectiva.
-Semejanza: a) Ortega considera que la filosofía es un conocimiento que descansa en intuiciones, es decir, en evidencias. Como Descartes, Ortega entiende que es posible otro tipo de intuición que la sensible.
                    b) Valoración de la duda: Descartes utiliza la duda como método para alcanzar evidencias sobre las que construir el edificio del conocimiento. Para Ortega la duda es necesaria, convierte en ideas a las creencias, hace que el hombre se dé cuenta que está sumergido en las creencias, de que es dueño de ellas y no al revés, y esta es la misión ingrata del filósofo.

ACTUALIDAD:
Descartes es el iniciador del pensamiento racionalista y su obra tiene una repercusión definitiva en la filosofía moderna. Heidegger, al hablar de él, afirma: “Toda la metafísica moderna, incluido Nietzsche, se sustenta en la interpretación del ser y de la verdad introducidas por Descartes”. A partir de Descartes el pensamiento moderno tomará como punto de partida el ser mental. Entre las ideas que configuran el espíritu cartesiano y que han quedado como herencia suya en el desarrollo de la filosofía podemos resaltar: 
Por un lado, la idea de la matemática universal, que es aplicable a toda la realidad, y cuya afirmación fundamental es la de que todo conocimiento científico es científico en la medida que es matemático. 
Con respecto al conocimiento científico también podemos decir: el objetivo de Descartes es alcanzar la certeza, es decir, no sólo obtener un conocimiento verdadero, sino que podamos estar seguros de su verdad. Este deseo de seguridad en la obtención del conocimiento lo observamos en el proceder científico actual. Lo que caracteriza al conocimiento científico del que no lo es, es la utilización de un método, el hipotético-deductivo, que parece dar garantías del conocimiento que produce. No obstante la ciencia, tras pasar la crítica de Popper al “verificacionismo” del Círculo de Viena proponiendo el “falsacionismo” como manera adecuada de entender la contrastación de teorías, ya no proporcionará un conocimiento verdadero de manera absoluta, sino una verdad provisional. Sin embargo, en el sentido del Falsacionismo de Popper, sí podemos alcanzar certeza lógica de la falsedad de una teoría científica.
 Resaltamos la semejanza entre la actitud cartesiana y el proceder científico: esa utilización del método. Para nosotros, lo que proporciona fiabilidad a una información es el procedimiento adecuado por el que se ha conseguido. Y aún más: para Descartes la existencia de Dios garantiza o fundamenta el método utilizado, gracias al cual alcanzar ciencia. Aunque la respuesta no nos parezca válida, en la actualidad perdura el problema que Descartes quiso solucionar: la fundamentación del conocimiento científico fundamentando el método. ¿Cuál puede ser el fundamento del proceder científico en la actualidad? El acuerdo o consenso de la comunidad científica en ese procedimiento. Esto nos lleva a hablar de la ciencia ortodoxa o paradigma, siguiendo a T. Kuhn. Un paradigma es una concepción general del mundo que incluye teorías, métodos de investigación, aparatos de experimentación...Cada paradigma establece qué es un problema científico, cuál es el método que hay que emplear y qué se acepta como solución. La sustitución de un paradigma por otro se denomina revolución científica. Los paradigmas son inconmensurables entre sí.El acuerdo de los científicos para decidirse por uno u otro depende de gustos, intereses, influencias sociales, creencias...Con estas afirmaciones de Kuhn, la racionalidad y objetividad científicas (también buscada por Descartes con su concepto de "certeza") y la idea de progreso científico parecen ceder su puesto al relativismo y subjetivismo. Abundando en este relativismo está la opinión de Paul Feyerabend, quien apuesta por la pluralidad de métodos con su frase "todo vale": no existe una fundamentación, por tanto, del único método adecuado.


jueves, 29 de noviembre de 2018

ACTUALIDAD DE PLATÓN.



ACTUALIDAD DE LA FILOSOFÍA PLATÓNICA.
Un tema general que aparece en el mito de la caverna es la educación, especialmente la de los futuros gobernantes del Estado. La preocupación platónica por este tema acerca su filosofía a nuestra época: la cuestión de qué papel debe desempeñar el sistema educativo, qué contenidos deben enseñarse, cómo ha de ser la metodología, su gratuidad, su obligatoriedad...son temas en continuo debate. La sucesión de leyes sobre la educación en España en un periodo muy breve, el proceso parlamentario emprendido en 2017 de derogación de la LOMCE, el Pacto de Estado por la educación que diera lugar a una nueva ley y que en mayo de 2018 se dio por liquidado sin llegar a ningún acuerdo,  prueban la preocupación y la importancia que nuestra sociedad concede a la educación. Esta importancia, quizás,  se deba a la asunción de una idea socrático-platónica: la educación es el principal medio de mejora del hombre. Nuestra sociedad reconoce que las situaciones de desescolarización son el origen de la marginalidad (donde "la pescadilla se muerde la cola") y de gran parte de la criminalidad. En otro sentido, también ahora, como Platón, entendemos el sistema educativo como medio de selección profesional-social.
El dualismo ontológico platónico aparece en las nuevas tecnologías, capaces de crear una realidad "virtual" paralela a la auténtica realidad, con capacidad de suplantarla (por ejemplo con las nuevas "redes sociales"). La división apariencia/realidad también se muestra en la sociedad consumista, donde se convence al otro de la "necesidad" que tiene de determinado producto, convirtiéndola en real lo que quizás no sea más que un deseo creado con un objetivo de mercado. Esta dualidad apariencia/realidad nos lleva también a practicar la sospecha: quizás la cosa no sea como parece; la sospecha ante la información que presenten los medios de comunicación, la sospecha ante el planteamiento de la realidad y sus logros que presente el gobierno de turno...

Otro rasgo de actualidad: Siempre que alguien sostenga que la solución de nuestros problemas está en que deberíamos ser gobernados por aquellos que realmente saben qué es lo mejor (los sabios sobre el asunto), está defendiendo la esencia de la teoría de Platón. Pero esto en la actualidad puede tener una determinada versión: las “puertas giratorias” de la empresa privada al ámbito político y de éste a la empresa privada: si en determinados ministerios o consejerías queremos personas que sepan sobre  el ramo de forma que sus políticas resuelvan problemas reales, una buena manera parece ser traer los mejores de las empresas privadas de ese ramo; pero los mejores en la empresa privada cobran buenos sueldos que no estarán dispuestos a perder pasando a la política. Estando en política pueden beneficiar a sus empresas privadas... luego, aparece el posible fantasma de la corrupción.
 Para Platón se resuelven todos los males si quienes gobiernan son los filósofos instruidos en el conocimiento del Bien pero ¿qué ocurre si surgieran discrepancias entre los filósofos gobernantes? ¿Existe algún método para resolver esas discrepancias? Platón parece no planteárselo. ¿Hay garantía de que algún proceso de educación, por bien diseñado y ejecutado que sea, pueda producir hombres absolutamente perfectos? Platón no piensa en la posibilidad de abuso de poder por el filósofo. Es curioso que para solventar problemas de abuso de poder proponga a individuos que ostentan el poder sin ningún sistema de control. Platón descarta la democracia, pero la idea básica de las modernas democracias parlamentarias, a saber, que un gobierno se someta a reelección en un cierto periodo fijo de tiempo, proporciona una especie de mecanismo de seguridad para destituir, de forma pacífica, a los gobernantes que abusen de su poder. Por otro lado existen elementos positivos en la crítica platónica a la democracia y que son actuales: el recurso de los políticos a la demagogia y sobre todo la necesidad de vincular la ética a la política, máxime cuando observamos el descrédito en el que está inmersa nuestra clase política en la actualidad (corrupción, financiación ilegal de los partidos, incumplimiento de programas políticos y la sensación entre la ciudadanía de que la política no se ocupa de sus problemas reales...).
Popper considera la utopía de La República platónica la representación ideal de un Estado totalitario: la división estricta de clases sociales, la identificación del destino del Estado con la clase gobernante que tiene el monopolio de los valores, del derecho, de la educación y la autosuficiencia del Estado. La justicia tal y como la entiende Platón, que cada clase cumpla con su función, es, según Popper, la exigencia de un gobierno de tipo totalitario. Así, la teoría política de Platón es una tentativa para frenar las tendencias igualitarias, individualistas, e implantar la teoría moral totalitaria con la justificación del mantenimiento de la estabilidad del Estado (sacrificar los derechos y felicidad del individuo en aras de la felicidad y las exigencias del Estado). Frente a la utopía platónica, que sucumbe al totalitarismo y elimina la libertad individual en favor de la justicia (de la estabilidad), Popper defiende la "sociedad abierta", la sociedad democrática, cuyo valor fundamental es la libertad.
Otro tema más: Platón supone que existe una cosa tal como la verdad acerca de cómo deben vivir los hombres. Platón parece no dar argumentos directos en favor de que hay normas objetivas en moral y política, en todo caso que debiera haberlas si queremos salvarnos del desconcierto al que nos conduciría el relativismo moral. Pero nosotros actualmente entendemos que existen estos valores y normas objetivas, universales: los Derechos Humanos. Otra cosa es la búsqueda, actualmente, de la fundamentación de su universalidad. Siguiendo en cierto modo a José Antonio Marina en El vuelo de la inteligencia, los Derechos Humanos están basados en el concepto de dignidad, concepto surgido de mi generosidad, de la generosidad de todos, que la dota de validez universal. Otro posible fundamento de la universalidad de los valores reflejados en los Derechos Humanos puede provenir de las éticas dialógicas de Apel y Habermas; su universalidad es fruto del consenso en el discurso, pero en una situación ideal en la que todos los participantes hablen y se escuchen en igualdad de condiciones. O los dos principios de justicia que, según Rawls, tras un “velo de ignorancia” elegiríamos todos, haciéndolos así universales (igualdad y discriminación positiva). 

martes, 30 de octubre de 2018

Preguntas de examen, 1º Bachillerato.

1. Responde a la pregunta: ¿qué es la filosofía?
2. Resalta los rasgos del razonamiento filosófico comparándolo con el mito, el dogma teológico y la explicación científica.
3. Relaciona filosofía e historia de la filosofía. Desarrolla los principales hitos de la filosofía antigua.
4. Relaciona filosofía e historia de la filosofía. Desarrolla los principales hitos de la filosofía medieval.
5. Relaciona filosofía e historia de la filosofía. Desarrolla los principales hitos del Renacimiento y la filosofía moderna.
6. Texto 2, pág. 17.
7. Texto 7, pág 27.

lunes, 17 de septiembre de 2018

EL CUERVO Y LA VASIJA. Esopo.

Había una vez un cuervo que tenía mucha sed. Voló mucho tiempo en busca de agua y de pronto vio una vasija. Se acercó y vio que contenía un poco de agua. Trató de beber, pero la vasija era honda y no pudo alcanzar el agua con el pico. —Tengo demasiada sed—graznó—. Pero debo beber esa agua para poder seguir volando. ¿Qué haré? Ya sé. Volcaré la vasija. Le pegó con las alas, pero era demasiado pesada. No podía moverla. —¡Ya sé! —dijo—.La romperé y beberé el agua cuando se derrame. Estará muy rica. Con pico, garras y alas se arrojó contra la vasija. Pero ésta era demasiado fuerte. El pobre cuervo se tomó un descanso. —¿Qué haré ahora? No puedo morir de sed con el agua tan cerca. Tiene que haber una manera, y sólo necesito pensar hasta descubrirla. Al cabo de un rato el cuervo tuvo una idea brillante. Había muchas piedrecitas alrededor. Las tomó una por una y las arrojó en la vasija. Poco a poco el agua subió, hasta que al fin pudo beberla. —Siempre hay un modo de vencer los escollos —dijo el cuervo—, pero hay que aguzar el ingenio.

2º Bachillerato.

              FILOSOFÍA ANTIGUA.
1.1. El origen del pensamiento occidental.
a)      Mito/Logos.
Dice Platón en el Teeteto “No hay otro principio de la filosofía que no sea la admiración”. Pero la admiración también es origen del mito. El hombre se sorprende, admira, siente curiosidad ante la realidad y quiere conocerla, explicarla. Para ello inventa mitos o acude a explicaciones racionales o logos. Veamos las características de uno y otro:
Mito:                                                                            
-es un relato fabuloso que narra algo ocurrido en un tiempo primordial.
-personifica las fuerzas naturales.
-arbitrariedad del acontecer natural
-admite la existencia del destino  
-su validez procede de la tradición.
-pretende ser una respuesta definitiva.      
Logos o explicación racional:
-relato que explica el orden de las cosas.
-despersonifica o “naturaliza” el acontecer natural. 
-necesidad en el acontecer natural.     
-su validez está basada en los argumentos que se presenten a su favor.
-pretende ser una respuesta definitiva aunque se sabe provisional (véase la ciencia).
El origen del pensamiento occidental significa el paso del mito al logos.                                                                       
b)      ¿Existe una ruptura entre el mito y el logos?
Parece ser que las explicaciones míticas de Homero (Ilíada  Odisea) y Hesíodo (Teogonía, Los trabajos y los días) son caldo de cultivo de la explicación racional, porque los mitos griegos también pretenden indagar el principio de las cosas existentes y poseen el sentido de la necesidad o destino. Ejemplo:
“Antes de todo existió Caos. Después Gea, la de amplio pecho, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra…” ( Hesíodo,Teogonía ). Hesíodo –segunda mitad del siglo VIII a.C o primera mitad del siglo VII a. C-  supone en el origen del universo un estado informe (caos) de donde irá emergiendo la totalidad de lo existente, por tanto, pretende indagar el principio de las cosas existentes.
c)      ¿Por qué surge la filosofía en Grecia?
La filosofía surge en la Jonia, en las colonias de las costas del Asia Menor. Entre los factores que la explican, además de la razón antes apuntada, señalamos:
-la religión griega carente de casta sacerdotal que vigile por la ortodoxia (aunque los griegos condenaban a muerte por impiedad –no rendirle culto a los dioses de la ciudad- nunca ejecutaban la sentencia, al reo se le abría el cerrojo del calabozo para que escapase).
-junto con el comercio llegó el intercambio de conocimientos, la comparación y por tanto, el surgimiento de un pensamiento autónomo.


d)     Esquema mental de la explicación racional.
La realidad aparece dividida en dos:
-          Una realidad plural, cambiante, aparente (lo que parece ser), captada por los sentidos.
-          Una realidad común o única subyacente a esa multiplicidad, una realidad que permanece constante y que es la auténtica realidad (lo que es); esta realidad es conocida mediante la razón.
Ejemplo: la mesa sensible y la mesa para el científico.
Los primeros que filosofaron aplicaron este esquema. Su interés fue averiguar cómo surgió y a través de qué etapas llegó el universo a su estado actual, incluida la especie humana y sus modos de organización política. Es la pregunta por el arjé, es decir, cuál es el principio o principios a partir de los cuales surge el universo (principio entendido como origen y causa) y en lo que consiste el universo (principio entendido como sustrato).

1.2. PRESOCRÁTICOS
 1. Los milesios:
Tales de Mileto. 624-546 a.C.
El arjé es el agua.
Cosmología: la tierra flota sobre el agua.
Anaximandro. 610-545 a.C.
El arjé es “to ápeiron”, una materia indeterminada, indefinida, ilimitada. En cuanto que no identifica el arjé con un elemento particular, su pensamiento significa un esfuerzo de abstracción con respecto a Tales.
Cosmología: la pluralidad de los mundos surge a partir de un movimiento eterno en el que se separan las cosas, en un juego de oposición de contrarios.
Anaxímenes. 585-524 a.C.
El arjé es el aire.
El aire se encuentra sometido a procesos de condensación (aire-nubes-agua-hielo-tierra-piedras-minerales) y rarefacción o proceso inverso (aire-fuego). Establece así un mecanismo de explicación de la generación de las cosas.
Puntos en común de los milesios:
-Al preocuparse por la naturaleza última de la realidad se plantean el problema de la unidad en la multiplicidad.
-El arjé es eterno y material (no existe la idea de creación).
-Su explicación es de carácter racional: reclaman la homogeneidad entre la causa y el efecto y rechazan lo contradictorio (que no la oposición).
-Hay un tipo de ley, regla o necesidad que regula el funcionamiento del universo y es posible conocerla mediante la razón.
2.   Heráclito de Éfeso. 544-484 a.C.
La realidad es cambio, producida por la lucha de elementos contrarios. Esta realidad está sometida a una ley universal o Logos (es una ley dialéctica) que regula su movimiento conduciéndolo a la armonía. La realidad es una “armonía tensa hacia atrás, como en el arco y en la lira”.
3.   El pitagorismo. Su fundador fue Pitágoras de Samos, 580-476 a.C.
Las sociedades pitagóricas fueron organizaciones místicas, científicas y con un importante poder político, cuyo modelo pudieron ser las comunidades órficas.
Para los pitagóricos el universo es un todo ordenado matemáticamente y expresable a través del lenguaje matemático. Puesto que todo es número (véase las relaciones matemáticas en los intervalos musicales), el principio de las cosas será el principio de los números. El origen es lo Uno, del que surgen los números debido a la oposición interna de lo Uno, reunión de lo ilimitado o par-indefinidamente divisible- y lo limitado o impar.
Como los órficos, los pitagóricos consideraban al hombre como un compuesto de alma inmortal y cuerpo caduco. El alma aprisionada en la materia debía separarse de ésta mediante la purificación, consistente en el cumplimiento de ciertas costumbres (no comer carne, no vestirse con piel o lana, higiene del cuerpo...) y en la dedicación al conocimiento (fuerte intelectualismo).
4.   Parménides de Elea. 540-470 a.C.
–    Reconoce dos vías de conocimiento:
a) la vía de la opinión: parte de la aceptación de la existencia del no-ser, lo cual es imposible. Además, ¿qué conocimiento hay del no ser? El no-ser no puede ser pensado ni nombrado. Para alcanzar el conocimiento sólo queda la vía de la verdad.
b) la vía de la verdad: el ser es y el no-ser no es, negándose así la pluralidad y el cambio. En cuanto a la pluralidad, ¿qué separaría las “divisiones” del ser? En cuanto al cambio, éste supone el paso del no-ser al ser, pero de la nada nada surge (el no-ser no es).
–    El ser de Parménides es material.

–  Parece poder aceptarse la asociación vía de la opinión-sensación y vía de la verdad-pensamiento racional, introduciendo Parménides la distinción en el conocimiento.
(En resumen, el ser es único e inmutable y hay una identificación entre el ser y el pensar).
5. Empédocles de Agrigento. 483-430 a.C.
Acepta la permanencia del ser de Parménides conjugándola con la explicación del cambio: postula la existencia de cuatro raíces o elementos -fuego, tierra, aire, agua- con la característica de inmutabilidad del ser parmenídeo y la existencia de dos fuerzas cósmicas- Amor y Odio- como causa de la combinación y disociación de elementos, alternativamente.
6. Anaxágoras de Clazomene. 499-428a.C.
-Existe una infinidad de elementos originarios o "semillas", con la característica de permanencia del ser de Parménides, distinguibles cualitativamente. Su mezcla constituye las cosas. El predominio de unas semillas sobre otras determina la propiedad de una cosa, pero todo está en todo.
-¿Cómo se produce la mezcla? Existe otro principio separado de las semillas, el Nous o inteligencia. Su función es la de imprimir un movimiento de torbellino a las semillas, iniciando un largo proceso de combinaciones.
7. Demócrito de Abdera. 460-370.
Para conjugar la permanencia del ser de Parménides con la explicación del cambio postula la existencia de los átomos, partículas materiales indivisibles, eternas, de número ilimitado, diferenciables cuantitativamente (configuración y posición), dotados de movimiento, y el vacío, que es lo no-átomo, condición de posibilidad del movimiento de los átomos. Las cosas son el fruto de los choques fortuitos de los átomos moviéndose eternamente en el vacío. Generación y destrucción no son más que mezcla y disgregación en un sistema mecánico.

Para mayor aclaración visitad la página www.webdianoia.com

1.3. El giro antropológico. Los sofistas y Sócrates.

LOS SOFISTAS.

a)      El giro antropológico: hacia mediados del siglo V a.c. el foco de interés de la investigación racional cambia de orientación –quizás motivado por cansancio ante las múltiples cosmologías-, pasando de las especulaciones sobre el cosmos que ocupan a los presocráticos a la preocupación por el ser humano, averiguando el papel de la cultura (conocimiento, moral y política) y el papel de la educación.
b)      Democracia y sofistas: Durante el siglo V, tras las guerras contra Persia –guerras médicas- Atenas se convierte en la potencia hegemónica del mundo heleno, dirigiendo la Liga de Delos –asociación de diversas ciudades estado para defenderse de la permanente amenaza persa- , disfruta de un desarrollo comercial y se va consolidando progresivamente la democracia, dando lugar al “siglo de oro ateniense”, que alcanzará su culminación bajo el mando de Pericles. El afianzamiento democrático limitó los privilegios del Areópago (consejo de los nobles), propiciando la participación ciudadana en el gobierno de la ciudad. La participación política y judicial de los ciudadanos exige preparación, sobre todo para sobresalir en la asamblea o en el tribunal. Esta necesidad educativa la resuelven los sofistas, extranjeros refinados y cultos que, no pudiendo participar directamente en la asamblea por su condición de metecos, ofrecen sus conocimientos a cambio de una retribución económica.
c)      ¿Qué enseñaban? Conocimientos generales acerca de física, geometría, leyes, música… y sobre todo el dominio del lenguaje para persuadir a los demás (oratoria –el arte de hablar con persuasión-, retórica –el arte de construir buenos discursos-  y erística –la técnica de discutir para vencer al contrincante, diferente, como veremos, al diálogo socrático, que pretende la conciliación para buscar la verdad.). Es decir, enseñaban la virtud: vida exitosa que conduce a la felicidad.
d)     Valor de la sofística: Se ha calificado la sofística como la “Ilustración antigua” porque presenta una crítica del conocimiento y pretende el alcance de la felicidad, es decir, el éxito. Otra característica es su “democratización del conocimiento”, al abrirse a la vida pública mediante la formación de los ciudadanos.
e)      Existen dos generaciones, una primera formada por extranjeros, interesados en la posibilidad y límites del conocimiento así como en la naturaleza del lenguaje –Protágoras de Abdera y Gorgias de Leontini, entre otros- , y una segunda generación, algunos de ellos nacidos en Atenas, interesados en la naturaleza y origen de las normas sociales –Calicles, Trasímaco, Critias…-
f)       Rasgos de la sofística:
-          Relativismo y escepticismo: Para Protágoras cada individuo deforma lo real al comprenderlo, no existe criterio universal de verdad, cayendo en un relativismo cognoscitivo: sólo hay opiniones, pero unas pueden ser más ventajosas (útiles) que otras, con el lenguaje podemos hacer ver una opinión mejor que otra. En cuanto al origen del conocimiento, Protágoras lo sitúa en los sentidos, de ahí su relativismo.
Las tesis de Gorgias –Nada existe, si algo existiera no podría ser conocido, si algo fuera conocido en ningún caso sería comunicable a los demás- conducen al escepticismo, a la radical desconfianza en la razón para acceder a la verdad. Para Gorgias el lenguaje no es vehículo de la realidad sino que posee la capacidad de crear realidades en el mundo social, hacer pasar por verdad (el lenguaje se convierte en instrumento de manipulación).
-          Naturaleza y convención: ¿Cuál es el fundamento de las normas? La convención con el objetivo de satisfacer intereses, bien del más fuerte, como dice Trasímaco, bien del débil contra el fuerte, como dice Calicles.
La convención como fundamento de las normas conduce:
Al relativismo moral,
A que su cumplimiento no es necesario. Esto lleva a la necesidad de vigilancia social (según Critias esta es la función de los dioses –creación de los dioses por los hombres-). Los sofistas ponen de relevancia la necesidad de coacción de las normas para su cumplimiento, como también dirá Durkheim (XIX-XX).
Prefiguran la “teoría del contrato social”.
-          Los rasgos naturales del hombre, aún no afectado por la educación –cuyos  modelos son el niño y el animal- son dos: la búsqueda del placer y el dominio del más fuerte
Sócrates.
Sócrates nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al parecer, de clase media. Su padre era escultor y su madre comadrona, lo que ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio de su madre y la actividad filosófica de Sócrates. Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden, pues, con el período de esplendor de la sofística en Atenas.
El interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al ser humano y la sociedad, abandonando el predominio del interés por el estudio de la naturaleza. Probablemente Sócrates se haya iniciado en la filosofía estudiando los sistemas de Empédocles, Diógenes de Apolonia y Anaxágoras, entre otros. Pero pronto orientó sus investigaciones hacia los temas más propios de la sofística.
Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa de sus seguidores. Acerca de su actividad filosófica nos han llegado diversos testimonios, contradictorios entre ellos, como los de Jenofonte, Aristófanes o Platón, que suscitan el llamado problema socrático, es decir la fijación de la auténtica personalidad de Sócrates y del contenido de sus enseñanzas
En el año 399 Sócrates, que se había negado a colaborar con el régimen de los Treinta Tiranos, se vio envuelto en un juicio en plena reinstauración de la democracia bajo la doble acusación de "no honrar a los dioses que honra la ciudad" y "corromper a la juventud". Al parecer dicha acusación, formulada por Melitos, fue instigada por Anitos, uno de los dirigentes de la democracia restaurada. Condenado a muerte por una mayoría de 60 a65 votos, se negó a marcharse voluntariamente al destierro o a aceptar la evasión que le preparaban sus amigos, afirmando que tal proceder sería contrario a las leyes de la ciudad, y a sus principios. El día fijado bebió la cicuta. (Tomado de http://www.webdianoia.com/).
Su pensamiento:
a)      Método socrático o dialógico: Este método consiste en la aplicación del razonamiento inductivo –según el parecer de Aristóteles, las mayores aportaciones de Sócrates fueron el razonamiento inductivo y la definición- El método consta de dos partes:
·         Ironía: estrategia para llevar al interlocutor a la aceptación de su ignorancia sobre el asunto tratado mediante el análisis de definiciones concretas u opiniones; aceptación de la ignorancia como condición previa para pensar (para alcanzar la verdad).
·         Mayéutica: Sócrates guía al interlocutor partiendo de definiciones incompletas hasta precisar la definición adecuada o universal del asunto tratado (método inductivo). En la definición se muestra la esencia de la cosa. Sócrates devuelve de esta manera al lenguaje la capacidad de ser vehículo de la verdad –donde se muestra la realidad-.
b)      Antirrelativismo o Conceptualismo socrático: Podemos llegar a conocer lo que la cosa es realmente, la verdad acerca de las cosas, su esencia. ¿Cómo? Con el método dialógico socrático.
c)      Intelectualismo moral (teoría ética que recoge la intención del método socrático: Solo sabiendo qué es el bien, podemos ser buenos. No podemos actuar contra lo que concebimos como bueno.

Escuelas socráticas: Cirenaica (Aristipo de Cirene, hedonismo), de Megara (Euclides de Megara, teoría de la refutación), Cínicos (Antístenes y Diógenes, vuelta a la naturaleza) y la Academia de Platón.

domingo, 12 de marzo de 2017

PLATÓN

Contexto cultural y filosófico:
El texto que estamos comentando pertenece al diálogo República, quizás la obra más importante de Platón, autor griego (Atenas) que vivió en los siglos V – IV a.C. (427-347 a.C.), en el que todos los temas se articulan en torno al proyecto de una comunidad justa que pueda educar ciudadanos justos y, por tanto, felices.
Tras las Guerras Médicas de griegos contra persas (500-479 a. C.) Atenas alcanza el gran esplendor económico y político. A raíz de lo anterior, a mediados del siglo V a.C, también se convirtió en foco cultural. Un aspecto importante a destacar es el desarrollo de la democracia en Atenas que alcanza su apogeo en la época de Pericles (495-429 a. C.). No obstante, la vida de Platón coincide con el declive de esta democracia: en la guerra del Peloponeso (431 – 404 a.C.) se enfrentan la democrática Atenas y la aristocrática Esparta, imponiendo ésta la dictadura de los Treinta Tiranos en Atenas (404 a.C.), a la que sucedió la restauración de la democracia en el 403 a.C ; una democracia en la que a falta de líderes que consigan el consenso, la habilidad retórica marcará la toma de decisiones. Platón rechaza la tiranía por sus métodos sectarios y violentos. Rechaza la democracia por considerar que en ella valen lo mismo la ignorancia que la sabiduría, igualando a los ciudadanos. También porque en la democracia se produce la condena a muerte de Sócrates (399 a.C.), que iba a marcar la vida y obra de Platón.
En la época de Pericles (sV a.c) Atenas se convirtió en un foco cultural, destacando las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides y la comedia de Aristófanes (en Las nubes presenta a Sócrates como un sofista más, diferente al que nos presenta Platón) ; en la arquitectura, escultura y pintura destaca Fidias y en escultura Policleto, Mirón, Praxíteles. Tucídides y Heródoto sientan las bases de lo que serán en el futuro los estudios históricos.
Platón realizó viajes por Megara, Tarento y Siracusa, conociendo diferentes escuelas filosóficas e incluso intentó influir en la política de los reyes de Siracusa. Fundó la Academia en Atenas en el año 387 a.C., siendo uno de sus objetivos la educación de los futuros gobernantes de Atenas.
Centrándonos en el contexto filosófico señalamos que desde el siglo VI se desarrolla la filosofía como una forma de pensamiento que, alejándose de la mitología, intenta explicar las cosas desde la razón (logos), buscando su esencia común y permanente. Los primeros filósofos, llamados presocráticos, se ocupan principalmente del estudio de la naturaleza, averiguando el arjé, es decir, el principio o principios a partir de los cuales surge el universo (origen y causa) y en lo que consiste (sustrato). En el siglo V a.C. la investigación racional cambia de orientación, es el llamado giro antropológico de la filosofía, pasando las cuestiones sociales, morales y políticas a un primer plano, siendo la causa de esto el desarrollo de la democracia que supone nuevas necesidades educativas para los ciudadanos.Esta necesidad educativa la resolverán los sofistas, profesores que a cambio de una retribución económica enseñaban conocimientos generales acerca de física, geometría, leyes, música… y sobre todo el dominio del lenguaje para persuadir a los demás (oratoria –el arte de hablar con persuasión-, retórica –el arte de construir buenos discursos-  y erística –la técnica de discutir para  vencer al contrincante, diferente, como veremos, al diálogo socrático, que pretende la conciliación para buscar la verdad.). Es decir, enseñaban la virtud: vida exitosa que conduce a la felicidad. A este cambio en la reflexión filosófica pertenecen las disputas entre el relativismo sofista y el antirrelativismo socrático.  En este contexto filosófico se desarrolla la filosofía de Platón abordando distintos problemas:
- El problema del ser y el devenir, donde intenta superar la contraposición entre las teorías de Parménides (para el que el ser es único e inmutable) y Heráclito (con el que comparte que la realidad física se encuentra en continuo devenir) mediante la teoría de las ideas -el mundo sensible cambiante es real en cuanto que participa o imita al mundo inteligible inmutable, auténtica realidad-.
- El problema del conocimiento, donde Platón rechaza el relativismo y escepticismo de los sofistas, defendiendo que es posible un conocimiento verdadero de la realidad mediante las ideas únicas y universales, tomando de Parménides la distinción entre verdad y la opinión.
- El problema de la moral y la justicia en la polis, donde Platón rechaza el sistema democrático, el relativismo moral defendido por los sofistas y desarrolla sus teorías políticas expuestas en República.
Otras influencias en Platón proceden de los Pitagóricos (la importancia de las matemáticas y la transmigración del alma), de Anaxágoras (inteligencia ordenadora como precedente del Demiurgo), de los atomistas (materia caótica), aunque la mayor influencia procede de Sócrates: el método del diálogo o dialéctica, el conceptualismo o búsqueda de las definiciones esenciales que en Platón se convertirán en las Ideas y el intelectualismo moral que Platón acepta y además aplica a la política (gobierno de los sabios).
El núcleo principal de su obra es la Teoría de las Ideas, desde la que se va a ocupar de la realidad, el conocimiento, el ser humano, la ética y la política.
Entre sus obras destacamos la Apología de Sócrates y Protágoras de su juventud; Fedón y República de su época de madurez; y Timeo y las Las Leyes, de su época de vejez. Sus obras están escritas en forma de diálogo donde rivalizan Sócrates (el sabio) y algunos sofistas (alumnos - falsos sabios), y mediante la mayéutica y la dialéctica se descubre la verdad. A veces, Platón utiliza el mito y la alegoría para ilustrar sus ideas y teorías.
Para terminar hay que decir que Platón tiene una enorme influencia en toda la cultura occidental, en el cristianismo, en la filosofía racionalista – idealista, en las utopías renacentistas…

JUSTIFICACIÓN:
Platón considera que la ciencia (conocimiento universal y necesario), la ética y la política requieren de la existencia de algo verdadero, algo que no esté permanentemente cambiando. Sócrates le había enseñado que las cosas concretas sometidas a variación tienen una esencia universal, invariable y común a todos los entes de la misma especie, la cual expresa su auténtica realidad y su verdadero ser, esencia que aparece en la definición. Para Platón esas esencias no son inmanentes a las cosas como en Sócrates, sino que adquieren una realidad trascendente, al margen de las cosas, en el mundo inteligible. Así es como Platón desarrolla la teoría de las ideas.
Desde un punto de vista ontológico, la teoría de la ideas lleva a Platón a concebir la realidad desde un dualismo que distingue dos mundos:
a) MUNDO SENSIBLE: realidad captada por los sentidos (Apariencia): cosas múltiples, cambiantes y materiales. A él pertencen los objetos físicos y lás imágenes de esos objetos físicos (sombras y reflejos)
b) MUNDO INTELIGIBLE: realidad captada por la razón (Verdadera Realidad, lo realmente real). Las Ideas son únicas en sí, eternas, inmutables e inmateriales. Las ideas son los modelos o arquetipos a partir de los cuales un Demiurgo (el “artesano”, imagen mítica utilizada por Platón en el Timeo para explicar la capacidad agente de las Ideas -existen tres principios de la realidad: las Ideas inmutables, el “lugar” o materia desordenada, indiferenciada, que necesita recibir la estructura y el demiurgo que permite la acomodación de la materia con las Ideas-) construye el mundo sensible. Las cosas sensibles imitan o participan de las Ideas. Las Ideas otorgan a las cosas su ser, su esencia, y la posibilidad de que podamos conocerlas. Las Ideas también representan al concepto universal que se refiere a una pluralidad de objetos de la misma especie y que permiten pensar el mundo mediante conceptos, no siendo sólo objetos del pensamiento, sino que también son realidades abstractas e inmateriales, eternas, con realidad trascendente, al margen de que la mente las conciba o no, con realidad objetiva en el mundo inteligible.
Las Formas-Ideas aparecen estructuradas en un sistema jerárquico según su importancia: Ideas de realidades corpóreas (“caballo en sí”, “hombre”), ideas de entes y conceptos matemáticos (“circularidad”, “igualdad”), ideas de los valores morales y estéticos, (“justicia”, “valentía”, “belleza”), y en la cúspide de la pirámide la Idea de Bien. La idea de Bien es la idea suprema, el principio último de la realidad gracias a la cual existen todas las demás realidades (Ideas y seres sensibles-copias de las Ideas-) y es el fundamento del conocimiento, pues ilumina y hace inteligibles a todas las demás Ideas (el que conoce la Idea de Bien sabe por qué las virtudes son buenas, valiosas) y, por ende, al mundo sensible, copia del inteligible.
Desde un punto de vista epistemológico la teoría de las ideas lleva a Platón a concebir el conocimiento desde un dualismo según el cual hay dos modos (grados) de conocimiento, según el grado de realidad del objeto a conocer:
1. Conocimiento sensible u OPINIÓN (Doxa), que es el conocimiento del mundo sensible, el ámbito de lo cambiante y plural, se lleva a cabo por los sentidos y no constituye un verdadero conocimiento sino inseguro y variable. (Es el interior de la caverna).
2. Conocimiento intelectual, inteligible, o CIENCIA (Episteme), que tiene por objeto a las Ideas (mundo inteligible) y da lugar a un conocimiento verdadero, universal y necesario, llevándose a cabo por la razón y el entendimiento. (Es el exterior de la caverna). Platón defiende una postura racionalista: el conocimiento intelectual - racional, es el verdadero conocimiento.
En cada modo de conocimiento Platón distingue dos grados.
- En el nivel de la opinión o conocimiento sensible están:
a) CONJETURA (Eikasía, imaginación) que es el conocimiento de sombras e imágenes sensibles de las cosas, presuposiciones o prejuicios, es un conocimiento impreciso y confuso producido por la imaginación y los sentidos, (son las sombras vistas por los prisioneros en la caverna).
b) CREENCIA (Pístis) que es el conocimiento sensorial de las cosas naturales y objetos artificiales cambiantes y múltiples, (son las figuras que el liberado ve cuando intenta salir de la caverna, lo que hoy llamamos ciencias empíricas).
- En el nivel de la ciencia o conocimiento inteligible están:
a) PENSAMIENTO DISCURSIVO (Dianoia) que es el conocimiento de los entes matemáticos, es decir, los números y las figuras geométricas; entes que, aunque son inteligibles, son múltiples (el triángulo equilátero, escaleno e isósceles) a diferencia de la idea de triángulo (es decir, la triangularidad en sí). Es un conocimiento que parte de suposiciones o hipótesis para llegar a una conclusión y se apoya en elementos materiales a los que toma como imágenes. (Mito de la caverna: lo que conoce el prisionero fuera de la caverna a través de reflejos en el agua o en la noche.)
b) INTELIGENCIA (Noesis, razón intuitiva o dialéctica) que es el conocimiento, sin apoyatura sensible, de las formas-ideas (esencias), mostrando la relación jerárquica que se establece entre las ideas y que culmina en el conocimiento de la idea de Bien, responsable de la esencia de las demás y también de que puedan ser conocidas racionalmente. Es la dialéctica o filosofía, la ciencia suprema propia del filósofo. (Mito de la caverna: lo que conoce el prisionero fuera de la caverna cuando sale el sol, las cosas en sí, iluminadas por el sol)
Pero si el hombre está inserto en el mundo sensible e ignora el mundo inteligible, ¿cómo puede llegar a conocer las ideas? Platón lo explica mediante la teoría de la reminiscencia o anamnesis (recuerdo), utilizado en el diálogo de transición Menón y en el diálogo de madurez Fedón ,  y la dialéctica, que aparece en el diálogo República. La razón (alma) procede del mundo de las Ideas y conoce las Ideas, aunque las haya olvidado al caer al mundo sensible, pero las recuerda cuando observa las cosas que son sus copias, ascendiendo (proceso dialéctico) desde el conocimiento de las realidades sensibles hasta el conocimiento de las Ideas y del Bien (síntesis). El descenso desde la universalidad de las Ideas hasta el mundo sensible es el análisis.
El motor de esta dialéctica es el amor o Eros, un deseo del alma de contemplar las Ideas y alcanzar el Bien (la verdad), regresando a su origen después de la muerte.
Este proceso de conocimiento que lleva a la sabiduría es un proceso de educación; proceso o plan educativo que estará en consonancia con las capacidades naturales de cada uno y que condicionará las tareas sociales que se deberán desempeñar.
Este dualismo ontológico y epistemológico se refleja en el nivel antropológico. Platón concibe al ser humano como un compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo es material, corruptible y responsable del mal y de la ignorancia. Lo que otorga nuestra esencia humana es el alma; es el principio vital que anima al cuerpo y sede de la actividad intelectual. Mientras el alma está unida al cuerpo, nuestro cometido es la purificación, es decir, substraer el alma a los efectos negativos del cuerpo, sometiéndolo y no claudicando ante sus exigencias. El alma es afín a las Ideas, por tanto inmortal y la que permite su conocimiento. Platón es partidario de la metempsicosis. El alma está dividida en tres partes o posee tres funciones: alma racional, situada en la cabeza, es la encargada del conocimiento y es inmortal; alma irascible o ánimo, situada en el pecho, es la responsable de los afectos nobles como el valor o la fogosidad; alma concupiscible o apetito, localizada en el vientre, sus funciones son las funciones fisiológicas primarias (alimentación, reproducción, conservación…).
La virtud o areté significa la excelencia en el desempeño de una función. Cada parte del alma alcanza su virtud propia ejerciendo con excelencia su propia función. Así, la prudencia es la virtud del alma racional, la fortaleza del alma irascible y la templanza la virtud del alma concupiscible. Cuando cada parte del alma ejerce bien su función, se produce una virtud general que es la justicia o armonía (actualmente podríamos llamarlo “bienestar o salud mental”).
Estas virtudes éticas tienen su correlato en el ámbito político. El sistema filosófico platónico gravita en torno al deseo de regeneración social o cómo es posible un Estado justo. En el diálogo República encontramos el modelo platónico de sociedad. El modelo justo de Estado que presenta Platón o “ciudad feliz” es una sociedad estructurada en tres clases sociales, al guiarse Platón por dos principios que vertebran la formación de la ciudad: el principio de especialización funcional y la correlación estructural alma-Estado:
- Los productores (en los que sobresale el alma apetitiva): se dedican a producir bienes materiales para cubrir las necesidades de subsistencia de la comunidad. Su virtud es la templanza o moderación.
- Los guardianes auxiliares o guerreros (en los que sobresale el alma irascible): su función es defender la ciudad, mantener el orden, conquistar nuevos territorios, etc. Valentía o fortaleza como virtud.
- Los magistrados y gobernantes (en los que sobresale el alma racional): su función es ordenar y gobernar en la Polis para que haya justicia. Su virtud es la sabiduría o prudencia. Se trata de los sabios.
La justicia social para Platón está en que cada individuo y cada grupo social cumplan con las tareas que le son propias y para las que han sido preparados. La confusión de tareas lleva al desorden y la injusticia.
En República Platón defiende una aristocracia intelectual (el gobierno de los sabios), mostrándose aquí la influencia socrática con esta tesis intelectualista: indispensable el conocimiento del Bien para obrar y gobernar adecuadamente. Por tanto, los otros sistemas políticos -timocracia, oligarquía, democracia y tiranía- son enfermedades del Estado (producidas cuando cada clase no cumple con su función). Para evitar la degeneración del Estado, Platón diseña una forma de vida -eliminación de la familia y de la propiedad privada- para las clases superiores y un sistema educativo que permitirá la selección social: mediante la educación cada persona, de acuerdo a sus capacidades naturales, recibe la formación necesaria para las tareas que va a desempeñar.
En obras posteriores Platón modifica algo sus teorías expuestas en República. En Las Leyes propone un gobierno mixto entre monarquía y democracia, una aristocracia moderada, aunque mantiene el papel importante que los sabios deben tener en la elaboración de las leyes.

ESTRUCTURA DEL MITO DE LA CAVERNA.
El mito ilustra el proceso educativo: el paso de la ignorancia al conocimiento, mostrándose los niveles de realidad y los grados de conocimiento correspondientes. El objetivo principal: determinar en qué consiste la Idea de Bien y qué implica su conocimiento.
Desde el inicio hasta la intervención 14 "Es de toda necesidad": Primera parte: descripción del interior de la caverna, alegoría del ámbito sensible, y la situación de los prisioneros, que simboliza el estado de ignorancia del hombre: es el nivel de la eikasía o conjetura, donde se toma por real la copia de la copia, las "imágenes" según el símil de la línea, los prejuicios o creencias infundadas que dotamos de valor por la fuerza de la costumbre. 
Desde la intervención 15, "Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas..." hasta la 18, "Así es": Segunda parte: comienza el proceso educativo, el proceso de conocimiento. Se simboliza el nivel de la pistis o creencia, en la que se comprenden los dos niveles de realidad dentro del ámbito sensible y la relación de copia-modelo. En la intervención "-Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma..." se simboliza el sol como condición de posibilidad de la percepción (como en la alegoría del sol, vástago del Bien). Este proceso educativo, que es una conversión, un cambio en el método, en la manera de conocer, es un proceso arduo, de resistencia ante la fuerza de la costumbre.
Desde la intervención 19, "Y si a la fuerza se lo arrastrara..." hasta la 26, "Es evidente que, después de todo esto, arribaría...": Tercera parte: el exterior de la caverna simboliza el mundo inteligible y su conocimiento correspondiente, la ciencia o episteme, dividida en sus dos procesos: la dianoia ("las sombras y figuras de hombres y reflejos...") y el proceso de ascenso dialéctico hasta el conocimiento de la Idea de Bien, causa de la realidad y del conocimiento.
Desde la intervención 27, "Y si se acordara de su primera morada..." hasta la 30, "Así creo también yo, que padecería...": Cuarta parte: se identifica conocimiento con felicidad, ignorancia con infelicidad, resonando el intelectualismo moral socrático: saber-virtud-felicidad. La observación, la relación causal (repetición observada en la contigüidad de sucesos) y la predicción, técnicas propias de las ciencias experimentales, sin conocer su fundamentación, son ignorancia, opinión (el saber propio del interior de la caverna). El filósofo, que conoce la Idea de Bien, conoce el fundamento de la ciencia experimental. El prestigio por poseer la falsa ciencia, la opinión, puede hacer alusión a los sofistas.
Desde la intervención 31, "Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente..." hasta la 34, "Seguramente": Quinta parte: el descenso al interior de la caverna simboliza: a) la fase de análisis de la dialéctica, el paso de la unidad a la multiplicidad, comprendiendo la organización jerárquica de la realidad. b) la fase política: el filósofo-rey que pretende la felicidad de todos: mediante la educación conocemos la auténtica realidad, escapando del relativismo cognoscitivo y moral.
Desde la intervención 35, "Pues bien, querido Glaucón, debemos..." hasta el final: Sexta parte: explicación del mito:
-interior de la caverna: simboliza el mundo sensible con el sol como causa ontológica y gnoseológica, copia del mundo inteligible.
-ascenso: simboliza el proceso educativo: conocer la dependencia del mundo sensible con respecto al mundo inteligible y en lo que consiste el mundo inteligible.
-en qué consiste la Idea de Bien:
  • final del proceso de conocimiento.
  • fundamento de la moral: hace buenas, valiosas, a las virtudes (es su justificación).
  • causa ontológica y gnoseológica.
  • es necesario su conocimiento en la ética y en la política, apareciendo el intelectualismo: indispensable el conocimiento del Bien para practicarlo en el ámbito privado y en el público, labor del filósofo-rey.

COMPARACIÓN PLATÓN-NIETZSCHE:

En cuanto a la realidad:
Platón considera el mundo como un cosmos y cree en la racionalidad intrínseca de la realidad, una realidad que puede ser conocida verdaderamente, con un conocimiento universal y necesario. Para Nietzsche el mundo es caótico e irracional: orden y racionalidad son creencias infundadas que nos otorgan seguridad (valorar en contra de la vida).
Platón posee una visión dualista del mundo: por un lado lo realmente real o mundo inteligible, inmutable, compuesto por las esencias comunes a las cosas (las Ideas), esencias únicas en sí mismas, organizado jerárquicamente y arquetipo del mundo sensible; por otro la apariencia de realidad o mundo sensible, cambiante, plural, material y copia del anterior del que toma su ser (es porque imita a aquél). La visión de la realidad de Nietzsche es monista: sólo hay un mundo, el mundo sensible, aparente, plural, cambiante, contradictorio.
Platón dota de primacía a la realidad trascendente, estática, única: Mundo de las Ideas. Nietzsche rechaza frontalmente la división entre mundo verdadero/mundo aparente. La primacía de lo trascendente surge, según Nietzsche, como modo de valorar decadente.
La Teoría de las Ideas platónica se sustenta en nociones metafísicas: idea, alma…Las Ideas vienen a ser los conceptos pero además con realidad extramental. Para Nietzsche los conceptos metafísicos (“los conceptos supremos”) son puras ficciones: surgen de un desprecio al valor de los sentidos y por una sobreestimación de la razón.
En cuanto al conocimiento:
Para Platón la realidad puede representarse correctamente mediante conceptos. En el concepto aparece la esencia de la cosa, la auténtica realidad. Nietzsche critica la validez de los conceptos para expresar la realidad. Las características de la vida son las contrarias a las que representa el concepto.
La episteme o ciencia platónica, verdadero conocimiento de la realidad, universal y necesario, es fruto de la razón, no de los sentidos, que aportan doxa. Para Nietzsche la razón no es mejor que otros medios (imaginación, sentimientos, instintos…) para alcanzar un conocimiento de la realidad. El mejor recurso para captar lo real es la intuición sensible. Los conceptos pueden ser utilizados en cuanto se les devuelva su sentido metafórico.
Para Platón existe una sola verdad y se puede conocer, esta verdad es la del filósofo que, tras pasar por los diferentes grados del conocimiento –conjetura, creencia, pensamiento discursivo y dialética- alcanza la Idea de Bien, principio real y cognoscible que dota de realidad y conocimiento a todos los seres, y determina en qué sentido las virtudes éticas-políticas son buenas. Nietzsche rechaza el concepto de verdad universal: no hay datos puros, sino perspectivas, es decir, múltiples formas de valorar. El perspectivismo nietzscheano parece ser una forma de relativismo y subjetivismo.
Platón valora la matemática, la dianoia, en el proceso de ascenso educativo. Nietzsche la critica, como queda reflejado en la justificación.
Platón utiliza el método dialógico socrático, entendiendo que en la definición del concepto aparece la esencia de la cosa, la auténtica realidad. El lenguaje es vehículo de la realidad, de la única realidad. Nietzsche sustituye el lenguaje del concepto por el lenguaje de la imaginación, del arte, que respeta la pluriformidad y cambio de la realidad.
En cuanto a la ética:
Para Platón los valores morales son objetivos -situados en el mundo eterno e inmutable de las Ideas- y universales, objeto de conocimiento para actuar adecuadamente en lo público y en lo privado, siguiendo el intelectualismo moral socrático y en contra del relativismo sofista. Nietzsche critica el dogmatismo moral platónico y niega la universalidad de los valores morales: los valores morales no tienen una existencia objetiva, existen porque nosotros los hemos creado, fruto de la voluntad de poder, cambiándose conforme cambie el modo de valorar (no son universales). La moral platónica es antinatural: una moral del resentimiento contra los instintos y el mundo biológico y físico.
Coinciden:
En la defensa del sentido aristocrático de la existencia: el filósofo-rey de platón, la “moral de señores” de Nietzsche.
En el uso del mito y la metáfora no sólo como recurso didáctico, sino como modo de expresión de la realidad.

ACTUALIDAD:
Un tema general que aparece en el mito de la caverna es la educación, especialmente la de los futuros gobernantes del Estado. La preocupación platónica por este tema acerca su filosofía a nuestra época: la cuestión de qué papel debe desempeñar el sistema educativo, qué contenidos deben enseñarse, cómo ha de ser la metodología, su gratuidad, su obligatoriedad...son temas en continuo debate. La sucesión de leyes sobre la educación en España en un periodo muy breve, la aprobación de la nueva ley de educación LOMCE, contestada por una parte de la ciudadanía y criticada por varios partidos políticos al considerarla una ley no consensuada,  prueban la preocupación y la importancia que nuestra sociedad concede a la educación. Esta importancia, quizás,  se deba a la asunción de una idea socrático-platónica: la educación es el principal medio de mejora del hombre. Nuestra sociedad reconoce que las situaciones de desescolarización son el origen de la marginalidad (donde "la pescadilla se muerde la cola") y de gran parte de la criminalidad. En otro sentido, también ahora, como Platón, entendemos el sistema educativo como medio de selección profesional-social.
El dualismo ontológico platónico aparece en las nuevas tecnologías, capaces de crear una realidad "virtual" paralela a la auténtica realidad, con capacidad de suplantarla (por ejemplo con las nuevas "redes sociales"). La división apariencia/realidad también se muestra en la sociedad consumista, donde se convence al otro de la "necesidad" que tiene de determinado producto, convirtiéndola en real lo que quizás no sea más que un deseo creado con un objetivo de mercado. Esta dualidad apariencia/realidad nos lleva también a practicar la sospecha: quizás la cosa no sea como parece; la sospecha ante la información que presenten los medios de comunicación, la sospecha ante el planteamiento de la realidad y sus logros que presente el gobierno de turno...

Otro rasgo de actualidad: Siempre que alguien sostenga que la solución de nuestros problemas está en que deberíamos ser gobernados por aquellos que realmente saben qué es lo mejor, está defendiendo la esencia de la teoría de Platón. Para Platón se resuelven todos los males si quienes gobiernan son los filósofos instruidos en el conocimiento del Bien pero ¿qué ocurre si surgieran discrepancias entre los filósofos gobernantes? ¿Existe algún método para resolver esas discrepancias? Platón parece no planteárselo. ¿Hay garantía de que algún proceso de educación, por bien diseñado y ejecutado que sea, pueda producir hombres absolutamente perfectos? Platón no piensa en la posibilidad de abuso de poder por el filósofo. Es curioso que para solventar problemas de abuso de poder proponga a individuos que ostentan el poder sin ningún sistema de control. Platón descarta la democracia, pero la idea básica de las modernas democracias parlamentarias, a saber, que un gobierno se someta a reelección en un cierto periodo fijo de tiempo, proporciona una especie de mecanismo de seguridad para destituir, de forma pacífica, a los gobernantes que abusen de su poder. Por otro lado existen elementos positivos en la crítica platónica a la democracia y que son actuales: el recurso de los políticos a la demagogia y sobre todo la necesidad de vincular la ética a la política, máxime cuando observamos el descrédito en el que está inmersa nuestra clase política en la actualidad (corrupción, financiación ilegal de los partidos, incumplimiento de programas políticos y la sensación entre la ciudadanía de que la política no se ocupa de sus problemas reales...).

Popper considera la utopía de La República platónica la representación ideal de un Estado totalitario: la división estricta de clases sociales, la identificación del destino del Estado con la clase gobernante que tiene el monopolio de los valores, del derecho, de la educación y la autosuficiencia del Estado. La justicia tal y como la entiende Platón, que cada clase cumpla con su función, es, según Popper, la exigencia de un gobierno de tipo totalitario. Así, la teoría política de Platón es una tentativa para frenar las tendencias igualitarias, individualistas, e implantar la teoría moral totalitaria con la justificación del mantenimiento de la estabilidad del Estado (sacrificar los derechos y felicidad del individuo en aras de la felicidad y las exigencias del Estado). Frente a la utopía platónica, que sucumbe al totalitarismo y elimina la libertad individual en favor de la justicia (de la estabilidad), Popper defiende la "sociedad abierta", la sociedad democrática, cuyo valor fundamental es la libertad.
Otro tema más: Platón supone que existe una cosa tal como la verdad acerca de cómo deben vivir los hombres. Platón parece no dar argumentos directos en favor de que hay normas objetivas en moral y política, en todo caso que debiera haberlas si queremos salvarnos del desconcierto al que nos conduciría el relativismo moral. Pero nosotros actualmente entendemos que existen estos valores y normas objetivas, universales: los Derechos Humanos. Otra cosa es la búsqueda, actualmente, de la fundamentación de su universalidad. Siguiendo en cierto modo a José Antonio Marina en El vuelo de la inteligencia, los Derechos Humanos están basados en el concepto de dignidad, concepto surgido de mi generosidad, de la generosidad de todos, que la dota de validez universal. Otro posible fundamento de la universalidad de los valores reflejados en los Derechos Humanos puede provenir de las éticas dialógicas de Apel y Habermas; su universalidad es fruto del consenso en el discurso, pero en una situación ideal en la que todos los participantes hablen y se escuchen en igualdad de condiciones. O los dos principios de justicia que, según Rawls, tras un “velo de ignorancia” elegiríamos todos, haciéndolos así universales (igualdad y discriminación positiva).