lunes, 17 de septiembre de 2018

EL CUERVO Y LA VASIJA. Esopo.

Había una vez un cuervo que tenía mucha sed. Voló mucho tiempo en busca de agua y de pronto vio una vasija. Se acercó y vio que contenía un poco de agua. Trató de beber, pero la vasija era honda y no pudo alcanzar el agua con el pico. —Tengo demasiada sed—graznó—. Pero debo beber esa agua para poder seguir volando. ¿Qué haré? Ya sé. Volcaré la vasija. Le pegó con las alas, pero era demasiado pesada. No podía moverla. —¡Ya sé! —dijo—.La romperé y beberé el agua cuando se derrame. Estará muy rica. Con pico, garras y alas se arrojó contra la vasija. Pero ésta era demasiado fuerte. El pobre cuervo se tomó un descanso. —¿Qué haré ahora? No puedo morir de sed con el agua tan cerca. Tiene que haber una manera, y sólo necesito pensar hasta descubrirla. Al cabo de un rato el cuervo tuvo una idea brillante. Había muchas piedrecitas alrededor. Las tomó una por una y las arrojó en la vasija. Poco a poco el agua subió, hasta que al fin pudo beberla. —Siempre hay un modo de vencer los escollos —dijo el cuervo—, pero hay que aguzar el ingenio.

2º Bachillerato.

              FILOSOFÍA ANTIGUA.
1.1. El origen del pensamiento occidental.
a)      Mito/Logos.
Dice Platón en el Teeteto “No hay otro principio de la filosofía que no sea la admiración”. Pero la admiración también es origen del mito. El hombre se sorprende, admira, siente curiosidad ante la realidad y quiere conocerla, explicarla. Para ello inventa mitos o acude a explicaciones racionales o logos. Veamos las características de uno y otro:
Mito:                                                                            
-es un relato fabuloso que narra algo ocurrido en un tiempo primordial.
-personifica las fuerzas naturales.
-arbitrariedad del acontecer natural
-admite la existencia del destino  
-su validez procede de la tradición.
-pretende ser una respuesta definitiva.      
Logos o explicación racional:
-relato que explica el orden de las cosas.
-despersonifica o “naturaliza” el acontecer natural. 
-necesidad en el acontecer natural.     
-su validez está basada en los argumentos que se presenten a su favor.
-pretende ser una respuesta definitiva aunque se sabe provisional (véase la ciencia).
El origen del pensamiento occidental significa el paso del mito al logos.                                                                       
b)      ¿Existe una ruptura entre el mito y el logos?
Parece ser que las explicaciones míticas de Homero (Ilíada  Odisea) y Hesíodo (Teogonía, Los trabajos y los días) son caldo de cultivo de la explicación racional, porque los mitos griegos también pretenden indagar el principio de las cosas existentes y poseen el sentido de la necesidad o destino. Ejemplo:
“Antes de todo existió Caos. Después Gea, la de amplio pecho, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un rincón de la tierra…” ( Hesíodo,Teogonía ). Hesíodo –segunda mitad del siglo VIII a.C o primera mitad del siglo VII a. C-  supone en el origen del universo un estado informe (caos) de donde irá emergiendo la totalidad de lo existente, por tanto, pretende indagar el principio de las cosas existentes.
c)      ¿Por qué surge la filosofía en Grecia?
La filosofía surge en la Jonia, en las colonias de las costas del Asia Menor. Entre los factores que la explican, además de la razón antes apuntada, señalamos:
-la religión griega carente de casta sacerdotal que vigile por la ortodoxia (aunque los griegos condenaban a muerte por impiedad –no rendirle culto a los dioses de la ciudad- nunca ejecutaban la sentencia, al reo se le abría el cerrojo del calabozo para que escapase).
-junto con el comercio llegó el intercambio de conocimientos, la comparación y por tanto, el surgimiento de un pensamiento autónomo.


d)     Esquema mental de la explicación racional.
La realidad aparece dividida en dos:
-          Una realidad plural, cambiante, aparente (lo que parece ser), captada por los sentidos.
-          Una realidad común o única subyacente a esa multiplicidad, una realidad que permanece constante y que es la auténtica realidad (lo que es); esta realidad es conocida mediante la razón.
Ejemplo: la mesa sensible y la mesa para el científico.
Los primeros que filosofaron aplicaron este esquema. Su interés fue averiguar cómo surgió y a través de qué etapas llegó el universo a su estado actual, incluida la especie humana y sus modos de organización política. Es la pregunta por el arjé, es decir, cuál es el principio o principios a partir de los cuales surge el universo (principio entendido como origen y causa) y en lo que consiste el universo (principio entendido como sustrato).

1.2. PRESOCRÁTICOS
 1. Los milesios:
Tales de Mileto. 624-546 a.C.
El arjé es el agua.
Cosmología: la tierra flota sobre el agua.
Anaximandro. 610-545 a.C.
El arjé es “to ápeiron”, una materia indeterminada, indefinida, ilimitada. En cuanto que no identifica el arjé con un elemento particular, su pensamiento significa un esfuerzo de abstracción con respecto a Tales.
Cosmología: la pluralidad de los mundos surge a partir de un movimiento eterno en el que se separan las cosas, en un juego de oposición de contrarios.
Anaxímenes. 585-524 a.C.
El arjé es el aire.
El aire se encuentra sometido a procesos de condensación (aire-nubes-agua-hielo-tierra-piedras-minerales) y rarefacción o proceso inverso (aire-fuego). Establece así un mecanismo de explicación de la generación de las cosas.
Puntos en común de los milesios:
-Al preocuparse por la naturaleza última de la realidad se plantean el problema de la unidad en la multiplicidad.
-El arjé es eterno y material (no existe la idea de creación).
-Su explicación es de carácter racional: reclaman la homogeneidad entre la causa y el efecto y rechazan lo contradictorio (que no la oposición).
-Hay un tipo de ley, regla o necesidad que regula el funcionamiento del universo y es posible conocerla mediante la razón.
2.   Heráclito de Éfeso. 544-484 a.C.
La realidad es cambio, producida por la lucha de elementos contrarios. Esta realidad está sometida a una ley universal o Logos (es una ley dialéctica) que regula su movimiento conduciéndolo a la armonía. La realidad es una “armonía tensa hacia atrás, como en el arco y en la lira”.
3.   El pitagorismo. Su fundador fue Pitágoras de Samos, 580-476 a.C.
Las sociedades pitagóricas fueron organizaciones místicas, científicas y con un importante poder político, cuyo modelo pudieron ser las comunidades órficas.
Para los pitagóricos el universo es un todo ordenado matemáticamente y expresable a través del lenguaje matemático. Puesto que todo es número (véase las relaciones matemáticas en los intervalos musicales), el principio de las cosas será el principio de los números. El origen es lo Uno, del que surgen los números debido a la oposición interna de lo Uno, reunión de lo ilimitado o par-indefinidamente divisible- y lo limitado o impar.
Como los órficos, los pitagóricos consideraban al hombre como un compuesto de alma inmortal y cuerpo caduco. El alma aprisionada en la materia debía separarse de ésta mediante la purificación, consistente en el cumplimiento de ciertas costumbres (no comer carne, no vestirse con piel o lana, higiene del cuerpo...) y en la dedicación al conocimiento (fuerte intelectualismo).
4.   Parménides de Elea. 540-470 a.C.
–    Reconoce dos vías de conocimiento:
a) la vía de la opinión: parte de la aceptación de la existencia del no-ser, lo cual es imposible. Además, ¿qué conocimiento hay del no ser? El no-ser no puede ser pensado ni nombrado. Para alcanzar el conocimiento sólo queda la vía de la verdad.
b) la vía de la verdad: el ser es y el no-ser no es, negándose así la pluralidad y el cambio. En cuanto a la pluralidad, ¿qué separaría las “divisiones” del ser? En cuanto al cambio, éste supone el paso del no-ser al ser, pero de la nada nada surge (el no-ser no es).
–    El ser de Parménides es material.

–  Parece poder aceptarse la asociación vía de la opinión-sensación y vía de la verdad-pensamiento racional, introduciendo Parménides la distinción en el conocimiento.
(En resumen, el ser es único e inmutable y hay una identificación entre el ser y el pensar).
5. Empédocles de Agrigento. 483-430 a.C.
Acepta la permanencia del ser de Parménides conjugándola con la explicación del cambio: postula la existencia de cuatro raíces o elementos -fuego, tierra, aire, agua- con la característica de inmutabilidad del ser parmenídeo y la existencia de dos fuerzas cósmicas- Amor y Odio- como causa de la combinación y disociación de elementos, alternativamente.
6. Anaxágoras de Clazomene. 499-428a.C.
-Existe una infinidad de elementos originarios o "semillas", con la característica de permanencia del ser de Parménides, distinguibles cualitativamente. Su mezcla constituye las cosas. El predominio de unas semillas sobre otras determina la propiedad de una cosa, pero todo está en todo.
-¿Cómo se produce la mezcla? Existe otro principio separado de las semillas, el Nous o inteligencia. Su función es la de imprimir un movimiento de torbellino a las semillas, iniciando un largo proceso de combinaciones.
7. Demócrito de Abdera. 460-370.
Para conjugar la permanencia del ser de Parménides con la explicación del cambio postula la existencia de los átomos, partículas materiales indivisibles, eternas, de número ilimitado, diferenciables cuantitativamente (configuración y posición), dotados de movimiento, y el vacío, que es lo no-átomo, condición de posibilidad del movimiento de los átomos. Las cosas son el fruto de los choques fortuitos de los átomos moviéndose eternamente en el vacío. Generación y destrucción no son más que mezcla y disgregación en un sistema mecánico.

Para mayor aclaración visitad la página www.webdianoia.com

1.3. El giro antropológico. Los sofistas y Sócrates.

LOS SOFISTAS.

a)      El giro antropológico: hacia mediados del siglo V a.c. el foco de interés de la investigación racional cambia de orientación –quizás motivado por cansancio ante las múltiples cosmologías-, pasando de las especulaciones sobre el cosmos que ocupan a los presocráticos a la preocupación por el ser humano, averiguando el papel de la cultura (conocimiento, moral y política) y el papel de la educación.
b)      Democracia y sofistas: Durante el siglo V, tras las guerras contra Persia –guerras médicas- Atenas se convierte en la potencia hegemónica del mundo heleno, dirigiendo la Liga de Delos –asociación de diversas ciudades estado para defenderse de la permanente amenaza persa- , disfruta de un desarrollo comercial y se va consolidando progresivamente la democracia, dando lugar al “siglo de oro ateniense”, que alcanzará su culminación bajo el mando de Pericles. El afianzamiento democrático limitó los privilegios del Areópago (consejo de los nobles), propiciando la participación ciudadana en el gobierno de la ciudad. La participación política y judicial de los ciudadanos exige preparación, sobre todo para sobresalir en la asamblea o en el tribunal. Esta necesidad educativa la resuelven los sofistas, extranjeros refinados y cultos que, no pudiendo participar directamente en la asamblea por su condición de metecos, ofrecen sus conocimientos a cambio de una retribución económica.
c)      ¿Qué enseñaban? Conocimientos generales acerca de física, geometría, leyes, música… y sobre todo el dominio del lenguaje para persuadir a los demás (oratoria –el arte de hablar con persuasión-, retórica –el arte de construir buenos discursos-  y erística –la técnica de discutir para vencer al contrincante, diferente, como veremos, al diálogo socrático, que pretende la conciliación para buscar la verdad.). Es decir, enseñaban la virtud: vida exitosa que conduce a la felicidad.
d)     Valor de la sofística: Se ha calificado la sofística como la “Ilustración antigua” porque presenta una crítica del conocimiento y pretende el alcance de la felicidad, es decir, el éxito. Otra característica es su “democratización del conocimiento”, al abrirse a la vida pública mediante la formación de los ciudadanos.
e)      Existen dos generaciones, una primera formada por extranjeros, interesados en la posibilidad y límites del conocimiento así como en la naturaleza del lenguaje –Protágoras de Abdera y Gorgias de Leontini, entre otros- , y una segunda generación, algunos de ellos nacidos en Atenas, interesados en la naturaleza y origen de las normas sociales –Calicles, Trasímaco, Critias…-
f)       Rasgos de la sofística:
-          Relativismo y escepticismo: Para Protágoras cada individuo deforma lo real al comprenderlo, no existe criterio universal de verdad, cayendo en un relativismo cognoscitivo: sólo hay opiniones, pero unas pueden ser más ventajosas (útiles) que otras, con el lenguaje podemos hacer ver una opinión mejor que otra. En cuanto al origen del conocimiento, Protágoras lo sitúa en los sentidos, de ahí su relativismo.
Las tesis de Gorgias –Nada existe, si algo existiera no podría ser conocido, si algo fuera conocido en ningún caso sería comunicable a los demás- conducen al escepticismo, a la radical desconfianza en la razón para acceder a la verdad. Para Gorgias el lenguaje no es vehículo de la realidad sino que posee la capacidad de crear realidades en el mundo social, hacer pasar por verdad (el lenguaje se convierte en instrumento de manipulación).
-          Naturaleza y convención: ¿Cuál es el fundamento de las normas? La convención con el objetivo de satisfacer intereses, bien del más fuerte, como dice Trasímaco, bien del débil contra el fuerte, como dice Calicles.
La convención como fundamento de las normas conduce:
Al relativismo moral,
A que su cumplimiento no es necesario. Esto lleva a la necesidad de vigilancia social (según Critias esta es la función de los dioses –creación de los dioses por los hombres-). Los sofistas ponen de relevancia la necesidad de coacción de las normas para su cumplimiento, como también dirá Durkheim (XIX-XX).
Prefiguran la “teoría del contrato social”.
-          Los rasgos naturales del hombre, aún no afectado por la educación –cuyos  modelos son el niño y el animal- son dos: la búsqueda del placer y el dominio del más fuerte
Sócrates.
Sócrates nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al parecer, de clase media. Su padre era escultor y su madre comadrona, lo que ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio de su madre y la actividad filosófica de Sócrates. Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden, pues, con el período de esplendor de la sofística en Atenas.
El interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al ser humano y la sociedad, abandonando el predominio del interés por el estudio de la naturaleza. Probablemente Sócrates se haya iniciado en la filosofía estudiando los sistemas de Empédocles, Diógenes de Apolonia y Anaxágoras, entre otros. Pero pronto orientó sus investigaciones hacia los temas más propios de la sofística.
Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa de sus seguidores. Acerca de su actividad filosófica nos han llegado diversos testimonios, contradictorios entre ellos, como los de Jenofonte, Aristófanes o Platón, que suscitan el llamado problema socrático, es decir la fijación de la auténtica personalidad de Sócrates y del contenido de sus enseñanzas
En el año 399 Sócrates, que se había negado a colaborar con el régimen de los Treinta Tiranos, se vio envuelto en un juicio en plena reinstauración de la democracia bajo la doble acusación de "no honrar a los dioses que honra la ciudad" y "corromper a la juventud". Al parecer dicha acusación, formulada por Melitos, fue instigada por Anitos, uno de los dirigentes de la democracia restaurada. Condenado a muerte por una mayoría de 60 a65 votos, se negó a marcharse voluntariamente al destierro o a aceptar la evasión que le preparaban sus amigos, afirmando que tal proceder sería contrario a las leyes de la ciudad, y a sus principios. El día fijado bebió la cicuta. (Tomado de http://www.webdianoia.com/).
Su pensamiento:
a)      Método socrático o dialógico: Este método consiste en la aplicación del razonamiento inductivo –según el parecer de Aristóteles, las mayores aportaciones de Sócrates fueron el razonamiento inductivo y la definición- El método consta de dos partes:
·         Ironía: estrategia para llevar al interlocutor a la aceptación de su ignorancia sobre el asunto tratado mediante el análisis de definiciones concretas u opiniones; aceptación de la ignorancia como condición previa para pensar (para alcanzar la verdad).
·         Mayéutica: Sócrates guía al interlocutor partiendo de definiciones incompletas hasta precisar la definición adecuada o universal del asunto tratado (método inductivo). En la definición se muestra la esencia de la cosa. Sócrates devuelve de esta manera al lenguaje la capacidad de ser vehículo de la verdad –donde se muestra la realidad-.
b)      Antirrelativismo o Conceptualismo socrático: Podemos llegar a conocer lo que la cosa es realmente, la verdad acerca de las cosas, su esencia. ¿Cómo? Con el método dialógico socrático.
c)      Intelectualismo moral (teoría ética que recoge la intención del método socrático: Solo sabiendo qué es el bien, podemos ser buenos. No podemos actuar contra lo que concebimos como bueno.

Escuelas socráticas: Cirenaica (Aristipo de Cirene, hedonismo), de Megara (Euclides de Megara, teoría de la refutación), Cínicos (Antístenes y Diógenes, vuelta a la naturaleza) y la Academia de Platón.

domingo, 12 de marzo de 2017

PLATÓN

Contexto cultural y filosófico:
El texto que estamos comentando pertenece al diálogo República, quizás la obra más importante de Platón, autor griego (Atenas) que vivió en los siglos V – IV a.C. (427-347 a.C.), en el que todos los temas se articulan en torno al proyecto de una comunidad justa que pueda educar ciudadanos justos y, por tanto, felices.
Tras las Guerras Médicas de griegos contra persas (500-479 a. C.) Atenas alcanza el gran esplendor económico y político. A raíz de lo anterior, a mediados del siglo V a.C, también se convirtió en foco cultural. Un aspecto importante a destacar es el desarrollo de la democracia en Atenas que alcanza su apogeo en la época de Pericles (495-429 a. C.). No obstante, la vida de Platón coincide con el declive de esta democracia: en la guerra del Peloponeso (431 – 404 a.C.) se enfrentan la democrática Atenas y la aristocrática Esparta, imponiendo ésta la dictadura de los Treinta Tiranos en Atenas (404 a.C.), a la que sucedió la restauración de la democracia en el 403 a.C ; una democracia en la que a falta de líderes que consigan el consenso, la habilidad retórica marcará la toma de decisiones. Platón rechaza la tiranía por sus métodos sectarios y violentos. Rechaza la democracia por considerar que en ella valen lo mismo la ignorancia que la sabiduría, igualando a los ciudadanos. También porque en la democracia se produce la condena a muerte de Sócrates (399 a.C.), que iba a marcar la vida y obra de Platón.
En la época de Pericles (sV a.c) Atenas se convirtió en un foco cultural, destacando las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides y la comedia de Aristófanes (en Las nubes presenta a Sócrates como un sofista más, diferente al que nos presenta Platón) ; en la arquitectura, escultura y pintura destaca Fidias y en escultura Policleto, Mirón, Praxíteles. Tucídides y Heródoto sientan las bases de lo que serán en el futuro los estudios históricos.
Platón realizó viajes por Megara, Tarento y Siracusa, conociendo diferentes escuelas filosóficas e incluso intentó influir en la política de los reyes de Siracusa. Fundó la Academia en Atenas en el año 387 a.C., siendo uno de sus objetivos la educación de los futuros gobernantes de Atenas.
Centrándonos en el contexto filosófico señalamos que desde el siglo VI se desarrolla la filosofía como una forma de pensamiento que, alejándose de la mitología, intenta explicar las cosas desde la razón (logos), buscando su esencia común y permanente. Los primeros filósofos, llamados presocráticos, se ocupan principalmente del estudio de la naturaleza, averiguando el arjé, es decir, el principio o principios a partir de los cuales surge el universo (origen y causa) y en lo que consiste (sustrato). En el siglo V a.C. la investigación racional cambia de orientación, es el llamado giro antropológico de la filosofía, pasando las cuestiones sociales, morales y políticas a un primer plano, siendo la causa de esto el desarrollo de la democracia que supone nuevas necesidades educativas para los ciudadanos.Esta necesidad educativa la resolverán los sofistas, profesores que a cambio de una retribución económica enseñaban conocimientos generales acerca de física, geometría, leyes, música… y sobre todo el dominio del lenguaje para persuadir a los demás (oratoria –el arte de hablar con persuasión-, retórica –el arte de construir buenos discursos-  y erística –la técnica de discutir para  vencer al contrincante, diferente, como veremos, al diálogo socrático, que pretende la conciliación para buscar la verdad.). Es decir, enseñaban la virtud: vida exitosa que conduce a la felicidad. A este cambio en la reflexión filosófica pertenecen las disputas entre el relativismo sofista y el antirrelativismo socrático.  En este contexto filosófico se desarrolla la filosofía de Platón abordando distintos problemas:
- El problema del ser y el devenir, donde intenta superar la contraposición entre las teorías de Parménides (para el que el ser es único e inmutable) y Heráclito (con el que comparte que la realidad física se encuentra en continuo devenir) mediante la teoría de las ideas -el mundo sensible cambiante es real en cuanto que participa o imita al mundo inteligible inmutable, auténtica realidad-.
- El problema del conocimiento, donde Platón rechaza el relativismo y escepticismo de los sofistas, defendiendo que es posible un conocimiento verdadero de la realidad mediante las ideas únicas y universales, tomando de Parménides la distinción entre verdad y la opinión.
- El problema de la moral y la justicia en la polis, donde Platón rechaza el sistema democrático, el relativismo moral defendido por los sofistas y desarrolla sus teorías políticas expuestas en República.
Otras influencias en Platón proceden de los Pitagóricos (la importancia de las matemáticas y la transmigración del alma), de Anaxágoras (inteligencia ordenadora como precedente del Demiurgo), de los atomistas (materia caótica), aunque la mayor influencia procede de Sócrates: el método del diálogo o dialéctica, el conceptualismo o búsqueda de las definiciones esenciales que en Platón se convertirán en las Ideas y el intelectualismo moral que Platón acepta y además aplica a la política (gobierno de los sabios).
El núcleo principal de su obra es la Teoría de las Ideas, desde la que se va a ocupar de la realidad, el conocimiento, el ser humano, la ética y la política.
Entre sus obras destacamos la Apología de Sócrates y Protágoras de su juventud; Fedón y República de su época de madurez; y Timeo y las Las Leyes, de su época de vejez. Sus obras están escritas en forma de diálogo donde rivalizan Sócrates (el sabio) y algunos sofistas (alumnos - falsos sabios), y mediante la mayéutica y la dialéctica se descubre la verdad. A veces, Platón utiliza el mito y la alegoría para ilustrar sus ideas y teorías.
Para terminar hay que decir que Platón tiene una enorme influencia en toda la cultura occidental, en el cristianismo, en la filosofía racionalista – idealista, en las utopías renacentistas…

JUSTIFICACIÓN:
Platón considera que la ciencia (conocimiento universal y necesario), la ética y la política requieren de la existencia de algo verdadero, algo que no esté permanentemente cambiando. Sócrates le había enseñado que las cosas concretas sometidas a variación tienen una esencia universal, invariable y común a todos los entes de la misma especie, la cual expresa su auténtica realidad y su verdadero ser, esencia que aparece en la definición. Para Platón esas esencias no son inmanentes a las cosas como en Sócrates, sino que adquieren una realidad trascendente, al margen de las cosas, en el mundo inteligible. Así es como Platón desarrolla la teoría de las ideas.
Desde un punto de vista ontológico, la teoría de la ideas lleva a Platón a concebir la realidad desde un dualismo que distingue dos mundos:
a) MUNDO SENSIBLE: realidad captada por los sentidos (Apariencia): cosas múltiples, cambiantes y materiales. A él pertencen los objetos físicos y lás imágenes de esos objetos físicos (sombras y reflejos)
b) MUNDO INTELIGIBLE: realidad captada por la razón (Verdadera Realidad, lo realmente real). Las Ideas son únicas en sí, eternas, inmutables e inmateriales. Las ideas son los modelos o arquetipos a partir de los cuales un Demiurgo (el “artesano”, imagen mítica utilizada por Platón en el Timeo para explicar la capacidad agente de las Ideas -existen tres principios de la realidad: las Ideas inmutables, el “lugar” o materia desordenada, indiferenciada, que necesita recibir la estructura y el demiurgo que permite la acomodación de la materia con las Ideas-) construye el mundo sensible. Las cosas sensibles imitan o participan de las Ideas. Las Ideas otorgan a las cosas su ser, su esencia, y la posibilidad de que podamos conocerlas. Las Ideas también representan al concepto universal que se refiere a una pluralidad de objetos de la misma especie y que permiten pensar el mundo mediante conceptos, no siendo sólo objetos del pensamiento, sino que también son realidades abstractas e inmateriales, eternas, con realidad trascendente, al margen de que la mente las conciba o no, con realidad objetiva en el mundo inteligible.
Las Formas-Ideas aparecen estructuradas en un sistema jerárquico según su importancia: Ideas de realidades corpóreas (“caballo en sí”, “hombre”), ideas de entes y conceptos matemáticos (“circularidad”, “igualdad”), ideas de los valores morales y estéticos, (“justicia”, “valentía”, “belleza”), y en la cúspide de la pirámide la Idea de Bien. La idea de Bien es la idea suprema, el principio último de la realidad gracias a la cual existen todas las demás realidades (Ideas y seres sensibles-copias de las Ideas-) y es el fundamento del conocimiento, pues ilumina y hace inteligibles a todas las demás Ideas (el que conoce la Idea de Bien sabe por qué las virtudes son buenas, valiosas) y, por ende, al mundo sensible, copia del inteligible.
Desde un punto de vista epistemológico la teoría de las ideas lleva a Platón a concebir el conocimiento desde un dualismo según el cual hay dos modos (grados) de conocimiento, según el grado de realidad del objeto a conocer:
1. Conocimiento sensible u OPINIÓN (Doxa), que es el conocimiento del mundo sensible, el ámbito de lo cambiante y plural, se lleva a cabo por los sentidos y no constituye un verdadero conocimiento sino inseguro y variable. (Es el interior de la caverna).
2. Conocimiento intelectual, inteligible, o CIENCIA (Episteme), que tiene por objeto a las Ideas (mundo inteligible) y da lugar a un conocimiento verdadero, universal y necesario, llevándose a cabo por la razón y el entendimiento. (Es el exterior de la caverna). Platón defiende una postura racionalista: el conocimiento intelectual - racional, es el verdadero conocimiento.
En cada modo de conocimiento Platón distingue dos grados.
- En el nivel de la opinión o conocimiento sensible están:
a) CONJETURA (Eikasía, imaginación) que es el conocimiento de sombras e imágenes sensibles de las cosas, presuposiciones o prejuicios, es un conocimiento impreciso y confuso producido por la imaginación y los sentidos, (son las sombras vistas por los prisioneros en la caverna).
b) CREENCIA (Pístis) que es el conocimiento sensorial de las cosas naturales y objetos artificiales cambiantes y múltiples, (son las figuras que el liberado ve cuando intenta salir de la caverna, lo que hoy llamamos ciencias empíricas).
- En el nivel de la ciencia o conocimiento inteligible están:
a) PENSAMIENTO DISCURSIVO (Dianoia) que es el conocimiento de los entes matemáticos, es decir, los números y las figuras geométricas; entes que, aunque son inteligibles, son múltiples (el triángulo equilátero, escaleno e isósceles) a diferencia de la idea de triángulo (es decir, la triangularidad en sí). Es un conocimiento que parte de suposiciones o hipótesis para llegar a una conclusión y se apoya en elementos materiales a los que toma como imágenes. (Mito de la caverna: lo que conoce el prisionero fuera de la caverna a través de reflejos en el agua o en la noche.)
b) INTELIGENCIA (Noesis, razón intuitiva o dialéctica) que es el conocimiento, sin apoyatura sensible, de las formas-ideas (esencias), mostrando la relación jerárquica que se establece entre las ideas y que culmina en el conocimiento de la idea de Bien, responsable de la esencia de las demás y también de que puedan ser conocidas racionalmente. Es la dialéctica o filosofía, la ciencia suprema propia del filósofo. (Mito de la caverna: lo que conoce el prisionero fuera de la caverna cuando sale el sol, las cosas en sí, iluminadas por el sol)
Pero si el hombre está inserto en el mundo sensible e ignora el mundo inteligible, ¿cómo puede llegar a conocer las ideas? Platón lo explica mediante la teoría de la reminiscencia o anamnesis (recuerdo), utilizado en el diálogo de transición Menón y en el diálogo de madurez Fedón ,  y la dialéctica, que aparece en el diálogo República. La razón (alma) procede del mundo de las Ideas y conoce las Ideas, aunque las haya olvidado al caer al mundo sensible, pero las recuerda cuando observa las cosas que son sus copias, ascendiendo (proceso dialéctico) desde el conocimiento de las realidades sensibles hasta el conocimiento de las Ideas y del Bien (síntesis). El descenso desde la universalidad de las Ideas hasta el mundo sensible es el análisis.
El motor de esta dialéctica es el amor o Eros, un deseo del alma de contemplar las Ideas y alcanzar el Bien (la verdad), regresando a su origen después de la muerte.
Este proceso de conocimiento que lleva a la sabiduría es un proceso de educación; proceso o plan educativo que estará en consonancia con las capacidades naturales de cada uno y que condicionará las tareas sociales que se deberán desempeñar.
Este dualismo ontológico y epistemológico se refleja en el nivel antropológico. Platón concibe al ser humano como un compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo es material, corruptible y responsable del mal y de la ignorancia. Lo que otorga nuestra esencia humana es el alma; es el principio vital que anima al cuerpo y sede de la actividad intelectual. Mientras el alma está unida al cuerpo, nuestro cometido es la purificación, es decir, substraer el alma a los efectos negativos del cuerpo, sometiéndolo y no claudicando ante sus exigencias. El alma es afín a las Ideas, por tanto inmortal y la que permite su conocimiento. Platón es partidario de la metempsicosis. El alma está dividida en tres partes o posee tres funciones: alma racional, situada en la cabeza, es la encargada del conocimiento y es inmortal; alma irascible o ánimo, situada en el pecho, es la responsable de los afectos nobles como el valor o la fogosidad; alma concupiscible o apetito, localizada en el vientre, sus funciones son las funciones fisiológicas primarias (alimentación, reproducción, conservación…).
La virtud o areté significa la excelencia en el desempeño de una función. Cada parte del alma alcanza su virtud propia ejerciendo con excelencia su propia función. Así, la prudencia es la virtud del alma racional, la fortaleza del alma irascible y la templanza la virtud del alma concupiscible. Cuando cada parte del alma ejerce bien su función, se produce una virtud general que es la justicia o armonía (actualmente podríamos llamarlo “bienestar o salud mental”).
Estas virtudes éticas tienen su correlato en el ámbito político. El sistema filosófico platónico gravita en torno al deseo de regeneración social o cómo es posible un Estado justo. En el diálogo República encontramos el modelo platónico de sociedad. El modelo justo de Estado que presenta Platón o “ciudad feliz” es una sociedad estructurada en tres clases sociales, al guiarse Platón por dos principios que vertebran la formación de la ciudad: el principio de especialización funcional y la correlación estructural alma-Estado:
- Los productores (en los que sobresale el alma apetitiva): se dedican a producir bienes materiales para cubrir las necesidades de subsistencia de la comunidad. Su virtud es la templanza o moderación.
- Los guardianes auxiliares o guerreros (en los que sobresale el alma irascible): su función es defender la ciudad, mantener el orden, conquistar nuevos territorios, etc. Valentía o fortaleza como virtud.
- Los magistrados y gobernantes (en los que sobresale el alma racional): su función es ordenar y gobernar en la Polis para que haya justicia. Su virtud es la sabiduría o prudencia. Se trata de los sabios.
La justicia social para Platón está en que cada individuo y cada grupo social cumplan con las tareas que le son propias y para las que han sido preparados. La confusión de tareas lleva al desorden y la injusticia.
En República Platón defiende una aristocracia intelectual (el gobierno de los sabios), mostrándose aquí la influencia socrática con esta tesis intelectualista: indispensable el conocimiento del Bien para obrar y gobernar adecuadamente. Por tanto, los otros sistemas políticos -timocracia, oligarquía, democracia y tiranía- son enfermedades del Estado (producidas cuando cada clase no cumple con su función). Para evitar la degeneración del Estado, Platón diseña una forma de vida -eliminación de la familia y de la propiedad privada- para las clases superiores y un sistema educativo que permitirá la selección social: mediante la educación cada persona, de acuerdo a sus capacidades naturales, recibe la formación necesaria para las tareas que va a desempeñar.
En obras posteriores Platón modifica algo sus teorías expuestas en República. En Las Leyes propone un gobierno mixto entre monarquía y democracia, una aristocracia moderada, aunque mantiene el papel importante que los sabios deben tener en la elaboración de las leyes.

ESTRUCTURA DEL MITO DE LA CAVERNA.
El mito ilustra el proceso educativo: el paso de la ignorancia al conocimiento, mostrándose los niveles de realidad y los grados de conocimiento correspondientes. El objetivo principal: determinar en qué consiste la Idea de Bien y qué implica su conocimiento.
Desde el inicio hasta la intervención 14 "Es de toda necesidad": Primera parte: descripción del interior de la caverna, alegoría del ámbito sensible, y la situación de los prisioneros, que simboliza el estado de ignorancia del hombre: es el nivel de la eikasía o conjetura, donde se toma por real la copia de la copia, las "imágenes" según el símil de la línea, los prejuicios o creencias infundadas que dotamos de valor por la fuerza de la costumbre. 
Desde la intervención 15, "Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas..." hasta la 18, "Así es": Segunda parte: comienza el proceso educativo, el proceso de conocimiento. Se simboliza el nivel de la pistis o creencia, en la que se comprenden los dos niveles de realidad dentro del ámbito sensible y la relación de copia-modelo. En la intervención "-Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma..." se simboliza el sol como condición de posibilidad de la percepción (como en la alegoría del sol, vástago del Bien). Este proceso educativo, que es una conversión, un cambio en el método, en la manera de conocer, es un proceso arduo, de resistencia ante la fuerza de la costumbre.
Desde la intervención 19, "Y si a la fuerza se lo arrastrara..." hasta la 26, "Es evidente que, después de todo esto, arribaría...": Tercera parte: el exterior de la caverna simboliza el mundo inteligible y su conocimiento correspondiente, la ciencia o episteme, dividida en sus dos procesos: la dianoia ("las sombras y figuras de hombres y reflejos...") y el proceso de ascenso dialéctico hasta el conocimiento de la Idea de Bien, causa de la realidad y del conocimiento.
Desde la intervención 27, "Y si se acordara de su primera morada..." hasta la 30, "Así creo también yo, que padecería...": Cuarta parte: se identifica conocimiento con felicidad, ignorancia con infelicidad, resonando el intelectualismo moral socrático: saber-virtud-felicidad. La observación, la relación causal (repetición observada en la contigüidad de sucesos) y la predicción, técnicas propias de las ciencias experimentales, sin conocer su fundamentación, son ignorancia, opinión (el saber propio del interior de la caverna). El filósofo, que conoce la Idea de Bien, conoce el fundamento de la ciencia experimental. El prestigio por poseer la falsa ciencia, la opinión, puede hacer alusión a los sofistas.
Desde la intervención 31, "Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente..." hasta la 34, "Seguramente": Quinta parte: el descenso al interior de la caverna simboliza: a) la fase de análisis de la dialéctica, el paso de la unidad a la multiplicidad, comprendiendo la organización jerárquica de la realidad. b) la fase política: el filósofo-rey que pretende la felicidad de todos: mediante la educación conocemos la auténtica realidad, escapando del relativismo cognoscitivo y moral.
Desde la intervención 35, "Pues bien, querido Glaucón, debemos..." hasta el final: Sexta parte: explicación del mito:
-interior de la caverna: simboliza el mundo sensible con el sol como causa ontológica y gnoseológica, copia del mundo inteligible.
-ascenso: simboliza el proceso educativo: conocer la dependencia del mundo sensible con respecto al mundo inteligible y en lo que consiste el mundo inteligible.
-en qué consiste la Idea de Bien:
  • final del proceso de conocimiento.
  • fundamento de la moral: hace buenas, valiosas, a las virtudes (es su justificación).
  • causa ontológica y gnoseológica.
  • es necesario su conocimiento en la ética y en la política, apareciendo el intelectualismo: indispensable el conocimiento del Bien para practicarlo en el ámbito privado y en el público, labor del filósofo-rey.

COMPARACIÓN PLATÓN-NIETZSCHE:

En cuanto a la realidad:
Platón considera el mundo como un cosmos y cree en la racionalidad intrínseca de la realidad, una realidad que puede ser conocida verdaderamente, con un conocimiento universal y necesario. Para Nietzsche el mundo es caótico e irracional: orden y racionalidad son creencias infundadas que nos otorgan seguridad (valorar en contra de la vida).
Platón posee una visión dualista del mundo: por un lado lo realmente real o mundo inteligible, inmutable, compuesto por las esencias comunes a las cosas (las Ideas), esencias únicas en sí mismas, organizado jerárquicamente y arquetipo del mundo sensible; por otro la apariencia de realidad o mundo sensible, cambiante, plural, material y copia del anterior del que toma su ser (es porque imita a aquél). La visión de la realidad de Nietzsche es monista: sólo hay un mundo, el mundo sensible, aparente, plural, cambiante, contradictorio.
Platón dota de primacía a la realidad trascendente, estática, única: Mundo de las Ideas. Nietzsche rechaza frontalmente la división entre mundo verdadero/mundo aparente. La primacía de lo trascendente surge, según Nietzsche, como modo de valorar decadente.
La Teoría de las Ideas platónica se sustenta en nociones metafísicas: idea, alma…Las Ideas vienen a ser los conceptos pero además con realidad extramental. Para Nietzsche los conceptos metafísicos (“los conceptos supremos”) son puras ficciones: surgen de un desprecio al valor de los sentidos y por una sobreestimación de la razón.
En cuanto al conocimiento:
Para Platón la realidad puede representarse correctamente mediante conceptos. En el concepto aparece la esencia de la cosa, la auténtica realidad. Nietzsche critica la validez de los conceptos para expresar la realidad. Las características de la vida son las contrarias a las que representa el concepto.
La episteme o ciencia platónica, verdadero conocimiento de la realidad, universal y necesario, es fruto de la razón, no de los sentidos, que aportan doxa. Para Nietzsche la razón no es mejor que otros medios (imaginación, sentimientos, instintos…) para alcanzar un conocimiento de la realidad. El mejor recurso para captar lo real es la intuición sensible. Los conceptos pueden ser utilizados en cuanto se les devuelva su sentido metafórico.
Para Platón existe una sola verdad y se puede conocer, esta verdad es la del filósofo que, tras pasar por los diferentes grados del conocimiento –conjetura, creencia, pensamiento discursivo y dialética- alcanza la Idea de Bien, principio real y cognoscible que dota de realidad y conocimiento a todos los seres, y determina en qué sentido las virtudes éticas-políticas son buenas. Nietzsche rechaza el concepto de verdad universal: no hay datos puros, sino perspectivas, es decir, múltiples formas de valorar. El perspectivismo nietzscheano parece ser una forma de relativismo y subjetivismo.
Platón valora la matemática, la dianoia, en el proceso de ascenso educativo. Nietzsche la critica, como queda reflejado en la justificación.
Platón utiliza el método dialógico socrático, entendiendo que en la definición del concepto aparece la esencia de la cosa, la auténtica realidad. El lenguaje es vehículo de la realidad, de la única realidad. Nietzsche sustituye el lenguaje del concepto por el lenguaje de la imaginación, del arte, que respeta la pluriformidad y cambio de la realidad.
En cuanto a la ética:
Para Platón los valores morales son objetivos -situados en el mundo eterno e inmutable de las Ideas- y universales, objeto de conocimiento para actuar adecuadamente en lo público y en lo privado, siguiendo el intelectualismo moral socrático y en contra del relativismo sofista. Nietzsche critica el dogmatismo moral platónico y niega la universalidad de los valores morales: los valores morales no tienen una existencia objetiva, existen porque nosotros los hemos creado, fruto de la voluntad de poder, cambiándose conforme cambie el modo de valorar (no son universales). La moral platónica es antinatural: una moral del resentimiento contra los instintos y el mundo biológico y físico.
Coinciden:
En la defensa del sentido aristocrático de la existencia: el filósofo-rey de platón, la “moral de señores” de Nietzsche.
En el uso del mito y la metáfora no sólo como recurso didáctico, sino como modo de expresión de la realidad.

ACTUALIDAD:
Un tema general que aparece en el mito de la caverna es la educación, especialmente la de los futuros gobernantes del Estado. La preocupación platónica por este tema acerca su filosofía a nuestra época: la cuestión de qué papel debe desempeñar el sistema educativo, qué contenidos deben enseñarse, cómo ha de ser la metodología, su gratuidad, su obligatoriedad...son temas en continuo debate. La sucesión de leyes sobre la educación en España en un periodo muy breve, la aprobación de la nueva ley de educación LOMCE, contestada por una parte de la ciudadanía y criticada por varios partidos políticos al considerarla una ley no consensuada,  prueban la preocupación y la importancia que nuestra sociedad concede a la educación. Esta importancia, quizás,  se deba a la asunción de una idea socrático-platónica: la educación es el principal medio de mejora del hombre. Nuestra sociedad reconoce que las situaciones de desescolarización son el origen de la marginalidad (donde "la pescadilla se muerde la cola") y de gran parte de la criminalidad. En otro sentido, también ahora, como Platón, entendemos el sistema educativo como medio de selección profesional-social.
El dualismo ontológico platónico aparece en las nuevas tecnologías, capaces de crear una realidad "virtual" paralela a la auténtica realidad, con capacidad de suplantarla (por ejemplo con las nuevas "redes sociales"). La división apariencia/realidad también se muestra en la sociedad consumista, donde se convence al otro de la "necesidad" que tiene de determinado producto, convirtiéndola en real lo que quizás no sea más que un deseo creado con un objetivo de mercado. Esta dualidad apariencia/realidad nos lleva también a practicar la sospecha: quizás la cosa no sea como parece; la sospecha ante la información que presenten los medios de comunicación, la sospecha ante el planteamiento de la realidad y sus logros que presente el gobierno de turno...

Otro rasgo de actualidad: Siempre que alguien sostenga que la solución de nuestros problemas está en que deberíamos ser gobernados por aquellos que realmente saben qué es lo mejor, está defendiendo la esencia de la teoría de Platón. Para Platón se resuelven todos los males si quienes gobiernan son los filósofos instruidos en el conocimiento del Bien pero ¿qué ocurre si surgieran discrepancias entre los filósofos gobernantes? ¿Existe algún método para resolver esas discrepancias? Platón parece no planteárselo. ¿Hay garantía de que algún proceso de educación, por bien diseñado y ejecutado que sea, pueda producir hombres absolutamente perfectos? Platón no piensa en la posibilidad de abuso de poder por el filósofo. Es curioso que para solventar problemas de abuso de poder proponga a individuos que ostentan el poder sin ningún sistema de control. Platón descarta la democracia, pero la idea básica de las modernas democracias parlamentarias, a saber, que un gobierno se someta a reelección en un cierto periodo fijo de tiempo, proporciona una especie de mecanismo de seguridad para destituir, de forma pacífica, a los gobernantes que abusen de su poder. Por otro lado existen elementos positivos en la crítica platónica a la democracia y que son actuales: el recurso de los políticos a la demagogia y sobre todo la necesidad de vincular la ética a la política, máxime cuando observamos el descrédito en el que está inmersa nuestra clase política en la actualidad (corrupción, financiación ilegal de los partidos, incumplimiento de programas políticos y la sensación entre la ciudadanía de que la política no se ocupa de sus problemas reales...).

Popper considera la utopía de La República platónica la representación ideal de un Estado totalitario: la división estricta de clases sociales, la identificación del destino del Estado con la clase gobernante que tiene el monopolio de los valores, del derecho, de la educación y la autosuficiencia del Estado. La justicia tal y como la entiende Platón, que cada clase cumpla con su función, es, según Popper, la exigencia de un gobierno de tipo totalitario. Así, la teoría política de Platón es una tentativa para frenar las tendencias igualitarias, individualistas, e implantar la teoría moral totalitaria con la justificación del mantenimiento de la estabilidad del Estado (sacrificar los derechos y felicidad del individuo en aras de la felicidad y las exigencias del Estado). Frente a la utopía platónica, que sucumbe al totalitarismo y elimina la libertad individual en favor de la justicia (de la estabilidad), Popper defiende la "sociedad abierta", la sociedad democrática, cuyo valor fundamental es la libertad.
Otro tema más: Platón supone que existe una cosa tal como la verdad acerca de cómo deben vivir los hombres. Platón parece no dar argumentos directos en favor de que hay normas objetivas en moral y política, en todo caso que debiera haberlas si queremos salvarnos del desconcierto al que nos conduciría el relativismo moral. Pero nosotros actualmente entendemos que existen estos valores y normas objetivas, universales: los Derechos Humanos. Otra cosa es la búsqueda, actualmente, de la fundamentación de su universalidad. Siguiendo en cierto modo a José Antonio Marina en El vuelo de la inteligencia, los Derechos Humanos están basados en el concepto de dignidad, concepto surgido de mi generosidad, de la generosidad de todos, que la dota de validez universal. Otro posible fundamento de la universalidad de los valores reflejados en los Derechos Humanos puede provenir de las éticas dialógicas de Apel y Habermas; su universalidad es fruto del consenso en el discurso, pero en una situación ideal en la que todos los participantes hablen y se escuchen en igualdad de condiciones. O los dos principios de justicia que, según Rawls, tras un “velo de ignorancia” elegiríamos todos, haciéndolos así universales (igualdad y discriminación positiva). 


martes, 2 de diciembre de 2014

TEXTO DE STO. TOMÁS DE AQUINO (1225-1274). En Selectividad entra sólo el segundo texto: Suma Teológica I-II, cuestión 94, artículo 2.

Suma Teológica I, cuestión 2, artículo 3
¿Existe o no existe Dios?
Objeciones por las que parece que Dios no existe:
1. Si uno de los contrarios es infinito, el otro queda totalmente anulado. Esto es lo que sucede con el nombre Dios al darle el significado de bien absoluto. Pues si existiese Dios, no existiría ningún mal. Pero el mal se da en el mundo.
Por lo tanto, Dios no existe.
2. Más aún. Lo que encuentra su razón de ser en pocos principios, no se busca en muchos. Parece que todo lo que existe en el mundo, y supuesto que Dios no existe, encuentra su razón de ser en otros principios; pues lo que es natural encuentra su principio en la naturaleza; lo que es intencionado lo encuentra en la razón y voluntad humanas.
Así, pues, no hay necesidad alguna de acudir a la existencia de Dios.
En cambio está lo que se dice en Éxodo 3,14 de la persona de Dios: Yo existo.
Solución. Hay que decir: La existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras distintas.
1) La primera y más clara es la que se deduce del movimiento. Pues es cierto, y lo perciben los sentidos, que en este mundo hay movimiento. Y todo lo que se mueve es movido por otro. De hecho nada se mueve a no ser que en, cuanto potencia, esté orientado a aquello por lo que se mueve. Por su parte, quien mueve está en acto. Pues mover no es más que pasar de la potencia al acto. La potencia no puede pasar a acto más que por quien está en acto. Ejemplo: El fuego, en acto caliente, hace que la madera, en potencia caliente, pase a caliente en acto. De este modo la mueve y cambia. Pero no es posible que una cosa sea lo mismo simultáneamente en potencia y en acto; sólo lo puede ser respecto a algo distinto. Ejemplo: Lo que es caliente en acto, no puede ser al mismo tiempo caliente en potencia, pero sí puede ser en potencia frío. Igualmente, es imposible que algo mueva y sea movido al mismo tiempo, o que se mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegaría al primero que mueve, y así no habría motor alguno pues los motores intermedios no mueven más que por ser movidos por el primer motor. Ejemplo: Un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.
2) La segunda es la que se deduce de la causa eficiente. Pues nos encontramos que en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes. Sin embargo, no encontramos, ni es posible, que algo sea causa eficiente de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo, cosa imposible. En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden: la primera es causa de la intermedia; y ésta, sea una o múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco ni la última ni la intermedia. Si en las causas eficientes llevásemos hasta el infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente; en consecuencia no habría efecto último ni causa intermedia; y esto es absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios.
3) La tercera es la que se deduce a partir de lo posible y de lo necesario. Y dice: Encontramos que las cosas pueden existir o no existir, pues pueden ser producidas o destruidas, y consecuentemente es posible que existan o que no existan. Es imposible que las cosas sometidas a tal posibilidad existan siempre, pues lo que lleva en sí mismo la posibilidad de no existir, en un tiempo no existió. Si, pues, todas las cosas llevan en sí mismas la posibilidad de no existir, hubo un tiempo en que nada existió. Pero si esto es verdad, tampoco ahora existiría nada, puesto que lo que no existe no empieza a existir más que por algo que ya existe. Si, pues, nada existía, es imposible que algo empezara a existir; en consecuencia, nada existiría; y esto es absolutamente falso. Luego no todos los seres son sólo posibilidad; sino que es preciso algún ser necesario. Todo ser necesario encuentra su necesidad en otro, o no la tiene. Por otra parte, no es posible que en los seres necesarios se busque la causa de su necesidad llevando este proceder indefinidamente, como quedó probado al tratar las causas eficientes. Por lo tanto, es preciso admitir algo que sea absolutamente necesario, cuya causa de su necesidad no esté en otro, sino que él sea causa de la necesidad de los demás. Todos le dicen Dios.
4) La cuarta se deduce de la jerarquía de valores que encontramos en las cosas. Pues nos encontramos que la bondad, la veracidad, la nobleza y otros valores se dan en las cosas. En unas más y en otras menos. Pero este más y este menos se dice de las cosas en cuanto que se aproximan más o menos a lo máximo. Así, caliente se dice de aquello que se aproxima más al máximo calor. Hay algo, por tanto, que es muy veraz, muy bueno, muy noble; y, en consecuencia, es el máximo ser; pues las cosas que son sumamente verdaderas, son seres máximos, como se dice en II Metaphysica. Como quiera que en cualquier género, lo máximo se convierte en causa de lo que pertenece a tal género - así el fuego, que es el máximo calor, es causa de todos los calores, como se explica en el mismo libro -, del mismo modo hay algo que en todos los seres es causa de su existir, de su bondad, de cualquier otra perfección. Le llamamos Dios.
5) La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Pues vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede comprobar observando cómo siempre o a menudo obran igual para conseguir lo mejor. De donde se deduce que, para alcanzar su objetivo, no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como la flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios.
Respuesta a las objeciones:
1. A la primera hay que decir: Escribe Agustín en el Enchiridion: Dios, por ser el bien sumo, de ninguna manera permitiría que hubiera algún tipo de mal en sus obras, a no ser que, por ser omnipotente y bueno, del mal sacara un bien. Esto pertenece a la infinita bondad de Dios, que puede permitir el mal para sacar de él un bien.
2. A la segunda hay que decir: Como la naturaleza obra por un determinado fin a partir de la dirección de alguien superior, es necesario que las obras de la naturaleza también se reduzcan a Dios como a su primera causa. De la misma manera también, lo hecho a propósito es necesario reducirlo a alguna causa superior que no sea la razón y voluntad humanas; puesto que éstas son mudables y perfectibles. Es preciso que todo lo sometido a cambio y posibilidad sea reducido a algún primer principio inmutable y absolutamente necesario, tal como ha sido demostrado.
Suma Teológica I-II, cuestión 94, artículo 2.
La ley natural, ¿comprende muchos preceptos o uno solamente?
Objeciones por las que parece que la ley natural no comprende muchos preceptos, sino solamente uno.
1. Como ya vimos, la ley pertenece al género del precepto. Luego si hubiera muchos preceptos en la ley natural se seguiría que también serían muchas las leyes naturales.
2. La ley natural es algo consiguiente a la naturaleza humana. Mas la naturaleza humana, aunque es una considerada como un todo, es múltiple en sus partes. Por eso, la ley natural, o bien consta de un solo precepto por la unidad de la naturaleza humana como un todo, o bien consta de muchos por la multiplicidad de la naturaleza humana en sus partes. Pero en este caso también las inclinaciones de la parte concupiscible deberían pertenecer a la ley natural.
3. La ley, como ya vimos es cosa de la razón. Pero la razón en el hombre es una sola. Luego la ley natural sólo tiene un precepto.
En cambio consta que los preceptos de la ley natural son en el orden práctico lo que son los primeros principios en el orden de la demostración. Pero estos primeros principios son muchos. Luego también son múltiples los preceptos de la ley natural.
Solución. Hay que decir: Como ya dijimos, los principios de la ley natural son en el orden práctico lo que los primeros principios de la demostración en el orden especulativo, pues unos y otros son evidentes por sí mismos.
Ahora bien, esta evidencia puede entenderse en dos sentidos: en absoluto y en relación a nosotros. De manera absoluta es evidente por sí misma cualquier proposición cuyo predicado pertenece a la esencia del sujeto; pero tal proposición puede no ser evidente para alguno, porque ignora la definición de su sujeto.
Así, por ejemplo, la enunciación "el hombre es racional" es evidente por naturaleza, porque el que dice hombre dice racional; sin embargo, no es evidente para quien desconoce lo que es el hombre.
De aquí que, según expone Boecio en su obra De hebdomadibus, hay axiomas o proposiciones que son evidentes por sí mismas para todos; y tales son aquellas cuyos términos son de todos conocidos, como "el todo es mayor que la parte" o "dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí". Y hay proposiciones que son evidentes por sí mismas sólo para los sabios, que entienden la significación de sus términos. Por ejemplo, para el que sabe que el ángel no es corpóreo y entiende lo que esto significa, resulta evidente que el ángel no está circunscrito a un lugar; mas no así para el indocto, que desconoce el sentido estricto de estos términos.
Ahora bien, entre las cosas que son conocidas de todos hay un cierto orden.
Porque lo primero que alcanza nuestra aprehensión es el ente, cuya noción va incluida en todo lo que el hombre aprehende. Por eso, el primer principio indemostrable es que "no se puede afirmar y negar a la vez una misma cosa", principio que se funda en las nociones de ente y no-ente y sobre el cual se asientan todos los demás principios, según
se dice en IV Metaphysica. Mas así como el ente es la noción absolutamente primera del conocimiento, así el bien es lo primero que se alcanza por la aprehensión de la razón práctica, ordenada a la operación; porque todo agente obra por un fin, y el fin tiene razón de bien. De ahí que el primer principio de la razón práctica es el que se funda sobre la noción de bien, y se formula así: "el bien es lo que todos apetecen". En consecuencia, el primer precepto de la ley es éste: "El bien ha de hacerse y buscarse; el mal ha de evitarse". Y sobre éste se fundan todos los demás preceptos de la ley natural, de suerte que cuanto se ha de hacer o evitar caerá bajo los preceptos de esta ley en la medida en que la razón práctica lo capte naturalmente como bien humano.
Por otra parte, como el bien tiene razón de fin, y el mal, de lo contrario, síguese que todo aquello a lo que el hombre se siente naturalmente inclinado lo aprehende la razón como bueno y, por ende, como algo que debe ser procurado, mientras que su contrario lo aprehende como mal y como vitando. De aquí que el orden de los preceptos de la ley natural sea correlativo al orden de las inclinaciones naturales. Y así encontramos, ante todo, en el hombre una inclinación que le es común con todas las sustancias, consistente en que toda sustancia tiende por naturaleza a conservar su propio ser. Y de acuerdo con esta inclinación pertenece a la ley natural todo aquello que ayuda a la conservación de la vida humana e impide su destrucción.
En segundo lugar, encontramos en el hombre una inclinación hacia bienes más determinados, según la naturaleza que tiene en común con los demás animales. Y a tenor de esta inclinación se consideran de ley natural las cosas que la naturaleza ha enseñado a todos los animales, tales como la conjunción de los sexos, la educación de los hijos y
otras cosas semejantes.
En tercer lugar, hay en el hombre una inclinación al bien correspondiente a la naturaleza racional, que es la suya
propia, como es, por ejemplo, la inclinación natural a buscar la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad. Y, según
esto, pertenece a la ley natural todo lo que atañe a esta inclinación, como evitar la ignorancia, respetar a los conciudadanos y todo lo demás relacionado con esto.
Respuesta a las objeciones:
1. A la primera hay que decir: Todos estos preceptos de la ley natural constituyen una ley natural única en cuanto se reducen a un único primer precepto.
2. A la segunda hay que decir: Todas las inclinaciones de cualquiera de las partes de la naturaleza humana, como la concupiscible y la irascible, en la medida en que se someten al orden de la razón, pertenecen a la ley natural y se reducen a un único primer precepto, como acabamos de decir. Y así, los preceptos de la ley natural, considerados en sí mismos, son muchos, pero todos ellos coinciden en la misma raíz.
3. A la tercera hay que decir: Aunque es una en sí misma, la razón ha de poner orden en todos los asuntos que atañen al hombre. Y en este sentido caen bajo la ley de la razón todas las cosas que son susceptibles de una ordenación racional.